Y termino este día de Domingo de Ramos cruzando el puente que lleva al arrabal más allá del Guadalquivir.
El ambiente en el otro barrio que promoviera Fray Albino, el Campo de la Verdad es de bullicio. El propio de cualquier domingo primero de la Semana Santa.
El Misterio de Ntro. Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, aquél que vino de Cádiz hace ya tantos años, pone broche final a la lista de pasos de Misterio de este día. Cada vez con menos piezas por dorar, el paso representa el momento en el que un rey terrenal quiere medirse con el Rey de Cielos y Tierra. Y ante el Silencio, el Desprecio.
La profusión en flores de tonalidades moradas, violetas y malvas componen el suelo de este Herodium que camina desde la Catedral a su barrio, con las marchas de la Agrupación Musical Cristo de Gracia.
Ver venir al Stmo. Cristo del Amor por el Puente Romano me ha sobrecogido. Un nuevo Stabat Mater en el que repetir los sentimientos y pensamientos que tuve por Santiago. Pero aquí la Virgen no busca a su Hijo con la mirada. Ahora la hunde en el suelo del monte de iris morado en el que se hunde la Cruz. Ahora es San Juan quien aparta la mirada de la Madre para centrarla en su Maestro.
Ha estrenado la Hermandad en el paso del Stmo. Cristo del Amor las pequeñas figuras de cuatro santos de la orden dominica, orden de la que la Hermandad obtuvo el título de Dominica hace dos años -nueva información de mi amigo, guía y casi catedrático de lo cofrade-. Se trata del fundador de la Orden, Santo Domingo de Guzmán, de Santa Rosa de Lima, del Beato Álvaro de Córdoba y de Santo Domingo Henares, cuyo nombre rotula la calle más larga de la barriada a la que la corporación pertenece. Las imágenes han sido modeladas por el imaginero cordobés y hermano de la cofradía Alfonso Castellano y sustituyen a las que realizó el propio Castellano tras la aprobación en el año 2002 de la terminación del paso procesional del Santísimo Cristo del Amor.
A los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Salud, con su potencia y calidad acostumbradas, el paso se ha ido perdiendo en las calles de su Campo de la Verdad.
Y cerrando el puente y la noche, María Santísima de la Encarnación, con el andar elegante y animoso que mi compañero me dice que siempre trae. Ella que es la Encarnación de la Pureza, Ella que fue el cofre que guardó durante nueve meses al Salvador, Ella es la que cierra la noche del Domingo de Ramos dejando atrás el puente y encarando la Torre de la Calahorra. Adornada con flor blanca y vegetación verde que rebosaba por todos los límites del paso camina con el acompañamiento musical de la Agrupación Cristo del Amor.
Como nota a tener en cuenta, me ha extrañado ver por qué se interrumpen las marchas cuando el paso de palio se detiene. Alguna explicación habrá -o no-, pero quedar bien, lo que se dice quedar bien…





















