La bajada de temperaturas y el inédito itinerario han sido las señas de una procesión irrepetible.
Los hermanos de la Amargura han vivido hoy una jornada para el recuerdo con el pontifical y la salida extraordinaria de la dolorosa.
Eran las nueve de la noche cuando la Cruz de Guía cruzaba el pórtico de la Parroquia de San Pedro, para iniciar el recorrido extraordinario por los tres siglos de la llegada de la cofradía a la Iglesia de San Juan de la Palma.
Se trataba de una ocasión, y los hermanos de la calle Feria lo demostraron en todos los detalles: salida desde otro templo, siendo la primera vez que iba a la iglesia principal de la feligresía; el paso sin el palio, con el techo, las bambalinas y los varales se han reservaron para el besamanos del domingo, por lo que se ha recreado la estampa de 1946; y el exorno floral de tonalidad rosa, muy distante del habitual color blanco de los claveles que perfuman el palio cada Domingo de Ramos.
María Santísima de la Amargura se reencontró con la ciudad en los últimos rayos de sol, con el Himno Nacional y el símbolo sonoro que inmortalizara Font de Anta.
Inmediatamente después, y tras el primer receso, la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras rompe la sobriedad con “Coronación de la Macarena”, la universal composición de Pedro Braña que con motivo de esta efeméride se escucha tras el palio.
La dolorosa paseará por Imagen y la Encarnación buscando el primer lugar marcado con mayúsculas, el Convento de las Hermanas de la Cruz.
De él salió de la Bendita Imagen a primera hora de la mañana en las andas del traslado, y vuelve por la noche sobre su paso para llevar el amor de la Virgen a las hijas de Madre Angelita.
Otro de los puntos donde se ha congregado el fervor de cientos de personas ha sido en el Convento del Pozo Santo, al filo de las once y media de la noche.
Una vez cruzado este umbral, comenzaría el periplo por su barrio, las calles como Amparo, Aposentadores o Feria.
Muy especial ha sido el encuentro con la Hermandad de Montesión al llegar a su capilla, unos momentos de fraternidad que se repite cada Domingo de Ramos camino de la Carrera Oficial.
María Santísima de la Amargura ha estado arropada por cientos de sevillanos a lo largo de las casi cinco horas de procesión, la cual ha estado marcada también por una suave bajada de temperaturas.
Pasadas la una y media de la madrugada llegaba a San Juan de la Palma la luz que ilumina este lugar, la dulcísima Amargura de la que Sevilla se ha vuelto a cautivar en una noche de primavera.































