El Martes Santo de Sevilla es deseado por todos. Buenas cofradías de varios gustos. Barrio en el Cerro del Águila desde la primera hora de la tarde. Es el ejemplo perfecto de como un barrio se une para querer a María. Algarabía en el entorno de su parroquia y la belleza del andar de ambos pasos en las calles del centro.
Por su parte, los Javieres tuvieron muchas miradas puestas al palio. La Virgen de Gracia y Amparo salió acompañada por San Juan por primera vez, un deseo de la hermandad que se vio frustrado el año pasado por la lluvia, y ayer llenó de más gusto este palio acompañado por la interesante banda de Julián Cerdán.

Esta vez la Hermandad de San Esteban pudo completar su estación de penitencia y hacer el milagro de salir de su ojiva. Y lo hizo sin problemas, disfrutando de la Plaza de San Ildefonso sin andar con paso de lluvia, sino recreándose al son de la Agrupación de la Redención. El misterio se presentó con la restauración completa del dorado del paso y la restauración de las figuras secundarias con nuevas túnicas.
Desde la calle San Fernando Dios volvió a dar una lección de belleza. Cofradía que supo respetar su horario pulcruosamente. Delante de los titulares caminaba una legión de monaguillos que indican que la Semana Santa tiene mucho futuro. Ellos pusieron el contraste medido de la alegría a la seriedad de llevar a Cristo muerto y a María desencajada.
Gran multitud de gente se arremolinó sobre la cofradía de San Benito. Roma en Sevilla. La zancada del misterio sacaba el ole desde dentro. Mientras, el palio sevillanísimo de la Virgen de la Encarnación ponía un beso en calles como la Cuesta del Rosario.
El Martes siguió regalando momentos que no pudieron ser disfrutados el año pasado. Uno de ellos fue el regreso de la Hermandad de la Candelaria por los Jardines de Murillo. O el paso de Santa Cruz por la Alcazaba. Ambos escenarios fueron emplazamientos únicos para dar sitio a la belleza. Encuentro de cofrades que saben disfrutar de los buenos momentos de la Semana Santa
La última cofradía en realizar su entrada fue la del Dulce Nombre. Cofradía que con gran personalidad supo andar. El paso de misterio de Jesús ante Anás brilló con la Banda de las Cigarreras, al igual lo hizo la Virgen del Dulce Nombre cuya saya rosa no pasó desapercibida. San Lorenzo estrenó Semana Santa y Sevilla estaba en el centro de un remolino de vivencias que no dejan paso a la realidad de la vida. Es primavera y el Martes Santo anastesió a la ciudad con sus ocho cofradías.







