La crónica | Viernes Santo en Alcolea

Las calles de toda Córdoba se han llenado en estos días de hermandades que hacían estación de penitencia tras una larga espera de casi tres años. Y entre estas calles están las de Alcolea que, pese a su lejanía del centro urbano, siguen siendo calles cordobesas.

La tarde-noche del Viernes Santo era, una vez más, el día grande de la Semana Santa de la barriada. La hermandad de los Dolores se ponía en la calle con un cortejo que superaba con creces al de años anteriores.

Desde su nueva casa hermandad y con el alegre caminar de su cuadrilla mixta de costaleros y costaleras, seña de identidad de esta cofradía desde sus inicios, el paso de palio de María Santísima de los Dolores ponía rumbo a la parroquia bajo una lluvia de pétalos.

Tras el paso por la iglesia y una vez tomada la carretera de Madrid, el nuevo y más largo itinerario llevaba a la hermandad al barrio del Baldío, por donde hacía años que no pasaba, regalándonos su cuadrilla chicotás inolvidables con la bella dolorosa de Francisco Buiza.

Cerca de la medianoche, concluía la estación de penitencia en la que no faltó el recuerdo a Fray Ricardo de Córdoba, uno de sus fundadores; al que fuera capataz de la cuadrilla, y a los numerosos hermanos que ya gozan en la Gloria de Nuestro Señor.