Felipe Herreros ha dado a conocer la última de sus obras. En esta ocasión se trata de un óleo sobre lienzo, cuyas medidas son 90×60 cm. que tendrá como destino un domicilio particular de la localidad onubense de Moguer. Sobre una atmósfera y elementos que evocan a la pintura española del siglo XVIII se representa la visión de fray Isidoro de Sevilla sobre la Divina Pastora.
En palabras del autor, «se presenta, de modo mimético, en una composición rica en alegorías marianas y propias de su advocación». Dos angelitos sostienen una corona en la parte superior mientras que en el centro la Virgen aparece llevando el característico cayado en su mano izquierda mientras que posa la derecha sobre un cordero. Delante el Divino Infante con su traje de pastorcillo en un paisaje idílico donde se observa al fondo un rico paisaje donde sobresale la presencia de San Miguel Arcángel.
Felipe Herreros ha concluido también recientemente una réplica del Santo Rostro que se custodia en la Catedral de Jaén. En esta ocasión se trata de un óleo sobre lino en madera de bosé dorada con oro fino 23 3/4 kilates y oro fino blanco. También con destino a una colección particular, en este caso de Jaén capital, la obra tiene unas dimensiones de 45×31 cm. Según Felipe, «se ha realizado esta réplica del Santo Rostro de Jaén procurando la fidelidad en soporte y técnica. Para ello se ha utilizado lino; misma variedad de tejido en el que están confeccionados la Sábana Santa, el Sudario de Oviedo y todos los paños de la Pasión del Señor». Añade además que para la tabla dorada en oro fino, «se ha empleado el mismo picado de lustre del original y el uso del oro blanco para el marco, subrayando el valor de la misma».






