La elegante entrada de Coronación en Carrera Oficial

Abría la Carrera Oficial de un radiante Lunes Santo. La calle los esperaba y el Santísimo palpitaba ansioso por ver el caminar reposado renovado de la mano de Raúl Casares. Ya de salida se pudieron ver algunas novedades en el andar de la cuadrilla de Coronación y se confirmaron en la entrada de Carrera Oficial.

Sonaba «Humillado», una marcha de Fran Ortíz que desde el estreno, dejó patente la perfecta sintonía que dispondría entre la Banda de Coronación y el misterio de la Hermandad de la Merced. Arranca la marcha, y tras la levantá, el misterio se clava en el suelo, no quiere andar, no quiere seguir ganando metros que haga restar tiempo en las calles de Córdoba. Raúl Casares pide andar de frente y es justo cuando la marcha lo precisa, cuando pasito a pasito Cristo Coronado de Espinas se dirige hacia el giro que enfilará el paso hacia una imagen única debajo del Arco que da inicio al camino que les lleve a la San Iglesia Catedral.

Sobre el imponente retablo que tallase Antonio Martín Fernández cargado de una iconografía única en nuestra ciudad, comenzaba el giro sobre los pies al son de las cornetas que con una dulzura inusitada, esa dulzura que esl fiel reflejo del amor y la importancia que la cordobesa banda de la Cofradía, le da a sus acompañamientos musicales en la Semana Santa. Como decimos, el cambio se hace notar, aunque la profesionalidad y la solera de la cuadrilla de Coronación permanezca inalterada. Una cuadrilla de las que marcan época, en la que la hermandad y el amor a Dios se notan en cada chicotá.

A pesar de la dulzura, finaliza el giro, y se produce el andar de frente con un gusto exquisito enfilando el inicio de la Carrera Oficial que lleva a la cuadrilla y a la capilla mercedaria a la Santa Iglesia Catedral con el moreno del Zumbacón alzando su mirada al cielo con muchos espíritus presente en su plegaria al Padre.