El calor y la gran multitud de personas en el barrio y el Hospital Macarena marcan la procesión
El reloj marcaba las ocho y cinco minutos de la tarde cuando el capataz dirigía a sus hombres ante la complicada salida de la Parroquia de San Gabriel.
La Virgen cruza el dintel, suena la marcha real y el público expectante esboza un caluroso aplauso para recibir a la Reina de las Huertas del Carmen.
Era un año especial, pues hacía tres años que no se celebra la procesión debido a la pandemia, haciendo que los devotos esperaran con más ilusión todavía este 9 de julio lleno de instantes para guardar en la retina.
Además, la corporación estrenaba la primera fase del nuevo paso de la Titular Letífica, el cual se conformaba por los candelabros de guardabrisas y la peana.
Junto a ello, resaltaban las bellas colgaduras de las calles Cereza o avellana, primeros puntos de paso del cortejo en esta jornada gozosa.
Precisamente en la calle Avellana era atendida durante la presencia de la comitiva una mujer de avanzada edad por un golpe de calor, que fue llevada en ambulancia al hospital.
Este contratiempo hizo retrasar unos minutos el ritmo de la procesión, que continuaría por la calle Manzana con los últimos rayos de sol alumbrando a la Bendita Imagen de la Virgen del Carmen.
Y llegaba el primero de los dos momentos más señalados de la salida: La tradicional visita al Hospital Universitario Virgen Macarena, donde la Reina del Carmelo era recibida por los enfermos y personal del centro, tanto en las puertas principales como desde las ventanas de las habitaciones.
La Banda de la Cruz Roja, que acompaña durante todo el recorrido a la Titular Gloriosa, cautivó a los cofrades presentes en el Hospital con un clásico repertorio de marchas como “Macarena” de Abel Moreno, “Virgen de la Palma”, “Encarnación Coronada” o “Virgen de los Reyes”.
La Hermosura del Carmelo se pasea por su barrio en una tarde-noche memorable. Fotos: Alejandro Sigüenza.
Y en esos momentos de gozo, se entonaron vivas y alabanzas a la Virgen junto al canto de la salva, todo ello seguido de otro gran aplauso.
Pasado este enclave, el paso avanzaba por San Juan de Rivera, Fray Isidoro y León XIII para buscar la Barzola y volver al barrio a través de la calle Fray Luis de Granada, donde se desbordaba nuevamente la emoción.
La calle estaba exquisitamente adornada, y guardaba para la Virgen del Carmen una sensacional petalá seguida por fuegos artificiales como broche del día carmelitano.
Una vez culminado el gran momento, que acumuló nuevamente vivas a la Imagen, llegaba la hora de regresar a casa a través de sus calles de siempre, por León XIII, Manzana o Cereza, para volver a la Parroquia de San Leandro con el sueño cumplido de un nuevo mes de julio por las calles de la feligresía.
































