Córdoba

La Hermandad de Jesús Caído ha hecho público su máximo agradecimiento a Rafael Muñoz Cruz tras su renuncia como capataz el pasado 13 de mayo

La Hermandad del Jueves Santo, a través de sus redes sociales, ha manifestado la tristeza con la que han recibido la noticia, expresando su «más sincero agradecimiento por su dedicación y buen hacer durante tantos años, como capataz del paso de Nuestro Padre Jesús Caído». Igualmente hacen hincapié en «su desvelo y esfuerzo en el presente año, después de los dos años de pandemia que hemos sufrido sin poder procesionar, para lograr junto con su equipo, poder preparar una gran cuadrilla de costaleros, que tan magníficamente han realizado la Estación de Penitencia el pasado Jueves Santo».

Manifiesta el comunicado el ofrecimiento de Rafael Muñoz de seguir colaborando con la Hermandad para mayor gloria y esplendor de sus Titulares.

Con la renuncia de Rafael Muñoz Cruz la Semana Santa de Córdoba pierde a uno de los capataces que gozan de una experiencia indiscutible y una sabiduría fuera de toda duda que para sí quisieran otros. Una decisión que se materializará tras la salida procesional de la Virgen del Carmen de San Cayetano, del próximo mes de Julio, momento en el que pondrá punto y final a una carrera memorable.
La trayectoria de Rafael Muñoz Cruz con el terno negro dio comienzo en 1969, con quince años, por iniciativa de su padre, el mítico Rafael Muñoz Serrano. El primer paso que acompañó como contraguía fue el de la Virgen de la Esperanza entonces de Santa Marina y hasta la desaparición de los profesionales acompañó con su padre, las imágenes del Cristo de la Expiración, la Virgen del Rosario, la Paz y Esperanza, la Reina de los Mártires, el Resucitado y la Virgen de la Alegría. n el año 75 participó como contraguía en la preparación de la primera cuadrilla de hermanos costaleros de Córdoba, la de la Expiración que preparaba Rafael Muñoz con Ignacio Torronteras, siendo éste último quien la lleva a la calle mientras los Muñoz se hicieron cargo del palio con profesionales. Caridad de San Andrés, Nuestra Señora de los Desamparados, la Virgen de la Concepción, el Santo Entierro o el Cristo de la Buena Muerte son otros de los pasos que contaron con su presencia.

En el año 79 fue llamado por Rafael Jaén, hermano mayor de la Hermandad de Jesús Caído, para ser capataz de la cofradía junto con Patricio Carmona. Una llamada que supuso «una ilusión tremenda» porque su madre y sus abuelos eran de Santa Marina y devotos de Jesús Caído, al que Muñoz había seguido con ella en alguna ocasión como penitente (su abuela se enterró vestida con el hábito nazareno de Jesús Caído por deseo propio). Su primera salida fue en la Semana Santa de 1980 y ocupó este lugar hasta su retirada para dar paso a Manuel Orozco.

En el año 1998 fue nombrado capataz del palio de la Virgen de la Paz en sustitución de su padre realizando su primera salida como tal en 1999, 30 años después de comenzar como contraguía, empeñado en continuar lo realizado por su padre y maestro y construir una gran cuadrilla, sólida y de arte, desarrollando un trabajo impecable e inalcanzable en la actualidad, viviendo «los momentos más emocionantes, y satisfactorios que se pueden vivir en este sentir costalero y cofrade como llevarla en su 75 Aniversario a la Catedral», según afirma el propio capataz. El nombramiento como capataz en el año 2001 de la Virgen del Carmen de San Cayetano supuso el broche final a su magnífica trayectoria, que se vio posteriormente refrendado con su nombramiento para volver a ser el timonel del velero de uno de los palios más señeros de la Semana Santa de Córdoba, el de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad. Un privilegio que que ahora llega a su fin jalonado un currículum envidiable y con la satisfacción de ser una figura insustituible que siempre permanecerá en la memoria de los cofrades cordobeses.