La imagen letífica, vinculada a los orígenes fundacionales de la corporación sevillana, será entronizada de forma extraordinaria como símbolo de su historia y devoción primigenia
En el marco de los actos conmemorativos del 475.º aniversario fundacional de la Pontificia y Real Archicofradía de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad y Santísimo Cristo de la Salud —conocida popularmente como la Hermandad de la Carretería—, la corporación instalará un altar efímero en la Avenida de la Constitución, a escasa distancia de su capilla, como parte de esta significativa efeméride. La iniciativa tendrá como centro devocional a Nuestra Señora de la Luz, imagen mariana de carácter glorioso considerada como titular primitiva de la corporación, alrededor de la cual se estructuró la vida de la hermandad en sus albores, en el ya lejano año de 1550.
Una devoción fundacional en clave gloriosa
La talla de la Virgen de la Luz constituye uno de los referentes más antiguos y menos conocidos del patrimonio devocional de la Hermandad de la Carretería. Su carácter de imagen letífica remite a los primeros momentos de la corporación, configurada inicialmente en torno al culto a esta advocación. Pese a su condición fundacional, la imagen nunca ha tenido presencia estable en la calle, limitándose su participación procesional a contadas y excepcionales salidas documentadas a lo largo de los siglos.
Actualmente, la talla preside el primer altar lateral, situado junto al muro medianero de la sacristía, aunque anteriormente se veneraba en el lado opuesto del templo, antes de la ampliación del espacio sacro. Cada 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Natividad de la Virgen, se celebra en su honor una función solemne, que mantiene viva la devoción hacia esta antigua imagen gloriosa.
Dudas sobre su autenticidad primitiva
La atribución de la imagen actualmente venerada como la misma que dio origen a la hermandad sigue siendo objeto de debate en el ámbito historiográfico y patrimonial. Aunque tradicionalmente se la considera la talla fundacional, el aspecto artístico que presenta en la actualidad, correspondiente a los gustos estéticos del último tercio del siglo XVIII, ha suscitado fundadas interrogantes acerca de su autenticidad original.
Algunos estudiosos sostienen que, si se tratase de la imagen primitiva hallada —según la tradición— en las cercanías del río, posiblemente en unas alcantarillas, esta habría sido profundamente restaurada o incluso reconfigurada en torno a 1775, conforme a las modas imperantes en aquel momento. Otra hipótesis sostiene que la primitiva talla, ya muy deteriorada hacia 1750, habría resultado inviable para su recuperación, motivo por el cual se habría encargado una nueva imagen, que sería la actualmente conservada. Esta segunda posibilidad se vería reforzada por la progresiva desaparición de elementos ornamentales documentados con anterioridad.
En este sentido, la historiadora Fuensanta García de la Torre subraya una significativa discrepancia documental: en el inventario de 1762 se menciona una Virgen vestida con rostrillo de plata y piedras, mientras que en el de 1781 ya no se alude a dicho rostrillo, lo que podría indicar un cambio iconográfico o incluso un reemplazo total de la imagen.
El hallazgo de un documento en 1995
Uno de los episodios más relevantes en torno a la identificación de la talla tuvo lugar en 1995, cuando la imagen fue sometida a un proceso de restauración por parte del profesor Juan Miñarro Rivero-Carrera. Durante la intervención, se descubrió en el interior de la escultura un documento manuscrito que arrojaba un único dato concreto: “La compuso Francisco Navarro”.
La ambigüedad del texto deja abierta la posibilidad de que Navarro fuera tanto el autor original como el restaurador responsable de una intervención profunda, sin que hasta la fecha se haya podido precisar con claridad la naturaleza de su participación en la ejecución de la obra. La talla actual, que mide 120 centímetros, representa a la Virgen sosteniendo al Niño Jesús sobre su brazo izquierdo, siguiendo el esquema iconográfico habitual de las imágenes letíficas del siglo XVIII.
Este altar extraordinario en la vía pública, promovido con motivo del aniversario fundacional, servirá no sólo como homenaje a los orígenes de la Hermandad de la Carretería, sino también como reivindicación patrimonial y cultual de una devoción que, aunque eclipsada por los titulares pasionistas de la cofradía, permanece como testimonio vivo del germen espiritual de una corporación que roza ya los cinco siglos de historia.
Foto: Visitar Sevilla





