La primera semana de Cuaresma ha deparado un buen número de escenas positivas y negativas que destacar, consecuencia directa de haberse multiplicado los actos con la llegada del miércoles de ceniza. Multitud de eventos, quizá demasiados, que arrojan un balance positivo en líneas generales a pesar de que algunos se empeñan en el suspenso por más palmaditas de ánimo que reciben de sus incondicionales amigüitos.
Incienso
A nadie sorprenderemos si el sobresaliente de los últimos siete días se lo otorgamos en exclusiva a la Hermandad de la Estrella. El paso, el cortejo, la túnica, la puesta en escena… todo un compendio de cosas bien hechas que han de merecer el incienso de esta semana. Un itinerario sin estridencias, un caminar sin estridencias, sin concesiones para un innecesario espectáculo de acuerdo con lo que era, un traslado. Con gran elegancia se mostró la hermandad de la “Hué” demostrando que ser de barrio y derrochar finura son dos cosas que no tienen por qué estar reñidas.
Carbón
A partes iguales para la Agrupación y para quienes directamente se han vuelto locos contando hasta la más mínima chorrada para rascar audiencia. Decía el otro día nuestra compañera Sonia que nos estamos pasando convirtiendo en noticia que alguien regala un pañuelo. Pues ahora toca hacer lo mismo con la nimiedad más nimia intentando marcar el paso de los demás y trivializando la presunta información cofrade. Ánimo y pa’lante, que ya llegarán las rebajas. Sin embargo el carbón gordo es para la Agrupación de cofradías y su desastre de organización con lo de los palcos. Bordeando el esperpento. Pese a que quienes dijeron que había colas de diez horas mintieron, porque que tres o cuatro se vayan a las 9 de la mañana no convierte a tres o cuatro en colas, la falta de organización, la incertidumbre y el descontrol están provocando el cabreo generalizado, eso sí, con el silencio cómplice de los de siempre. Suspenso sin paliativos para los organizadores.





