La Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y San Juan Evangelista de Linares ha anunciado un paso significativo en la culminación de uno de sus proyectos patrimoniales más ambiciosos. La hermandad ha firmado un acuerdo con el reconocido Taller Jesús Rosado Bordador para continuar con el bordado exterior de las bambalinas del paso de palio de su amada titular, María Santísima del Mayor Dolor.
Este importante avance en el enriquecimiento del patrimonio de la cofradía se materializará con el estreno de las nuevas bambalinas, si Dios quiere, en la Semana Santa de 2026.
La Junta de Gobierno de la Real Cofradía ha expresado su inmensa ilusión ante esta noticia, destacando el continuo trabajo «con dedicación, gusto y responsabilidad» para engrandecer el legado artístico y devocional que rodea a su venerada imagen mariana. Así pues, este proyecto representa un compromiso firme de la hermandad por la excelencia patrimonial, reflejando su fe, entrega y dedicación para mayor gloria de sus Sagrados Titulares.
Un palio en constante evolución
El paso de palio de María Santísima del Mayor Dolor de Linares es, sin duda, una de las joyas más destacadas del patrimonio cofrade de la ciudad. Su historia es un reflejo de la evolución y el fervor de la hermandad.
Fue en 1986 cuando se tomó la decisión crucial de transformar el trono de la «Niña» en un paso de palio, un anhelo largamente acariciado por los nazarenos y el pueblo de Linares. Este deseo se hizo realidad con su estreno el 28 de marzo de 1986. Un momento anecdótico, pero revelador, de aquel primer año fue ver cómo, en la parte final del recorrido, quienes empujaban el chasis comenzaron a balancear el trono, creando la sensación de que era portado por costaleros. El entusiasmo generado fue la confirmación de que al año siguiente, esa debía ser la nueva forma de procesionar. De hecho, el Viernes Santo del 28 de marzo de 1988, se produjo la primera «levantá» de los Costaleros del Mayor Dolor, siendo Carlos Chamorro su primer capataz al frente de un paso para 35 costaleros, distribuidos en siete trabajaderas. Le acompañaron como contraguías Luis Rayo, Javier Valcárcel y Nacho Viedma.
En todo este proceso de transformación, fue fundamental la figura de Alfonso Reyes Estévez, hermano de las Hermandades de Nuestra Señora de la Oliva y Vera Cruz de Salteras (Sevilla). Desde esta localidad sevillana, Reyes Estévez acudía cada Semana Santa para ayudar a vestir a la Virgen y aportar su exquisito gusto y originalidad en el montaje del paso. Fruto de su generosidad fue el relicario con la imagen de Nuestra Señora de la Oliva, que ha acompañado al paso durante tantos años.
De sus talleres “Vera-Cruz” salieron el primer techo de palio y las bambalinas, confeccionados entre los años 1986 y 1987. Aquellas bambalinas, bordadas en oro y sedas de colores sobre terciopelo azul marino, seguían un elegante estilo neobarroco. Reyes Estévez también fue el artífice de la saya azul marino o toca que lució la imagen hasta 2003, año en que se estrenó un nuevo bordado de Artesanías San José de Linares, así como el manto púrpura-burdeos que portaba el escudo de la Cofradía.
El palio original se sustentaba sobre doce varales plateados (cada uno donado por un hermano o familia de la cofradía), obra de Manuel de los Ríos (1986), que descansaban sobre basamentos circulares. La base de estos varales presentaba querubines en diversas posiciones, portando una banda con el nombre de cada apóstol (exceptuando la posición de Judas Iscariote, sustituida por San Pablo). Los varales dividían las bambalinas laterales en cinco paños con idénticos bordados, mientras que las frontales se dividían en tres paños separados por borlones dorados, luciendo en el central el escudo de la cofradía, cuya corona rompía el nivel de la crestería.
El techo de palio actual es una pieza de gran valor devocional, dedicada a Nuestra Señora de Linarejos, patrona de Linares. Contiene lienzos de José Gascón Mateos, con la imagen central de la Patrona de Linares, posicionada de manera que su rostro quede lo más próximo al de la Virgen del Mayor Dolor. Esta pintura está rodeada y enmarcada por cuatro arcángeles, réplica fiel de los frescos que adornan el crucero del Santuario de la Patrona.
En 1990, el orfebre Manuel de los Ríos completó los espacios entre varales con unas ánforas neobarrocas. Posteriormente, en 1993, se estrenó la corona en alpaca plateada y sobredorada, realizada por Orfebrería Sevillana, que sería restaurada y enriquecida al año siguiente. Dos años más tarde, en 1995, se añadió el alfiler con el nombre de “Mayor Dolor”. El martillo actual es obra de Ramón León (1994), presentando volutas y hojas de acanto, con una pareja de querubines sobre su visagra.
La primera fase de la candelería se estrenó en 1995, siendo de alpaca plateada y obra del orfebre sevillano Ramón León Peñuelas. Compuesta por 74 candelabros dispuestos en siete filas a distintas alturas, desde los «marías» de casi un metro hasta los más pequeños de unos 30 centímetros. Su autor la considera una de sus mejores obras por su rico diseño y desarrollo, con la personalidad de sus tres caras y detalles como las cabezas de ángeles en cada ángulo del pie, aportando un distintivo estilo barroco. Esta candelería se completaría en 1997.
Finalmente, en 2006, se estrenó la bambalina delantera, bordada a mano con oro por Francisco Pérez (Córdoba). También se incorporaron los actuales varales de alpaca plateada y los dos faroles de cola, cincelados a mano en los talleres Angulo de Lucena (Córdoba). El respiradero, también en alpaca, presenta una clara división en dos niveles para simular la estructura de respiradero más canasto, decorado con cartelas doradas en el frontal y laterales.





