La Línea de la Concepción, bello municipio de la provincia de Cádiz, ha vivido este 8 de diciembre una jornada para el recuerdo, amén de la primera salida procesional desde que comenzara el estado de alarma por la crisis sanitaria.
Y ha sido, además, de la mano de la Patrona del municipio campogibraltareño, la Virgen de la Inmaculada, imagen que además da apellido a la ciudad, en su vuelta a las calles linenses tras dos años de espera, en el día en que se conmemora el Dogma de la Inmaculada Concepción de María.
Las céntricas calles por las que discurrió la imagen mariana no registraron una afluencia especialmente masiva de público, siendo ligeramente inferior a lo que se acostumbraba en la época anterior a la pandemia y, por qué no decirlo, a lo que se podía esperar tras tanto tiempo sin procesiones. En el cortejo figuraban las representaciones de las hermandades de la ciudad, tal y como es tradicional.
La imagen que tallara el imaginero sanroqueño Luis Ortega Brú salía a la calle minutos después de las cinco de la tarde, tal y como estaba previsto, siguiendo un itinerario corto por las calles más céntricas de la ciudad, viniendo a rodear el Santuario de la Inmaculada, deparando las clásicas instantáneas de la imagen letífica enmarcada en la iluminación navideña, a la que ha habido que añadirle el lanzamiento de pirotecnia tanto a la salida como a la entrada de la corporación.
En el apartado musical, abría cortejo la B.C.T. Santa Bárbara, mientras que al paso de la Alcaldesa Perpetua lo acompañaba la Banda Municipal, ambas de La Línea.
La Virgen de la Inmaculada ha devuelto lo que por derecho pertenece a los linenses, la presencia de las imágenes sagradas por sus calles, que han vuelto a teñirse azul inmaculado de la mano de su Patrona, un 8 de diciembre que, a buen seguro, será recordado como el de la vuelta de las procesiones, de su Alcaldesa Perpetua, que salió al encuentro de sus vecinos como siempre, pero a la vez, como nunca.














