La mañana del día de la Asunción, que de algún modo marca el principio del ocaso del periodo estival, ha brillado con luz propia en el Parque Figueroa en virtud de la presencia de la Madre de Dios por sus calles. Una presencia que enriquece y multiplica la maravillosa heterogeneidad de uno los barrios obreros por excelencia de la ciudad de Córdoba que se desarrolló con una fuerza inusitada en la segunda mitad del siglo XX y en el que paulatinamente ha ido cuajando la semilla cofrade materializando el sueño de muchos cordobeses que anhelaban que así ocurriese, de la mano de la Hermandad de las Lágrimas y del resto de grupos que conforman la Parroquia.
Una presencia protagonizada por la Virgen que da nombre al corazón espiritual del barrio, que ha caminado entre el fervor de sus fieles acompañada por la Banda de Música Cecilia de la localidad de Montoro, cuya sección juvenil ha regresado a Córdoba para acompañar a la Virgen de la Asunción este 15 de agosto que ha repetido la salida procesional del pasado verano. Una procesión organizada por la Parroquia que ha contado con la inestimable colaboración de la Hermandad de las Lágrimas al igual que la del resto de grupos que forman parte de la comunidad parroquial.
La joven formación, que ha mostrado un buen nivel, ha sustituido a la Agrupación Musical Maestro Manuel Pozo Lifona de la localidad de Almodovar del Río, que ejerció esta labor el pasado año, en una jornada que pasó a formar parte de la pequeña gran historia de la parroquia cordobesa al ser la primera vez que la Virgen recorría la feligresía sobre un paso, cedido por la Hermandad de la Agonía, en concreto el paso que la Corporación del Naranjo utiliza para la procesión eucarística del Corpus.
Hoy, el cortejo ha salido a la calle a las 10 de la mañana para profundizar en esa historia y acompañar a la patrona del barrio que ha visitado triunfalmente a sus vecinos y devotos. A la conclusión de la procesión, a las 12, ha tenido lugar una Sagrada Eucaristía, una convivencia y un rastrillo solidario en los soportales comerciales anexos a la parroquia, culminando una jornada de amor y devoción a la Virgen María evidenciando el amor desinteresado que hacía Ella profesa el Parque Figueroa.





