La Virgen del Rocío del Salvador cerró el ciclo de glorias, tal y como manda la tradición. La procesión discurrió por las céntricas calles de la capital hispalense, en una jornada donde las arterias del casco histórico estaban abarrotadas y los coros pusieron la nota musical animando estas señaladas fiestas.
Durante el recorrido, el coro de campanilleros deleitó a los asistentes que se acercaron a los aledaños del Salvador para vivir la última procesión del año, que terminó cuando la Virgen del Rocío entró en su templo, con suma puntualidad, a las 23:00 horas.
Cabe recordar que la imagen es una réplica a tamaño natural de la Blanca Paloma, que ya existía en la parroquia, donde se exhibió como “facsímil” en la exposición mariana de 1929. Unos la adjudican a Castillo Lastrucci, otros a Sebastián Santos. Pero como se pudo comprobar al ser restaurada por el profesor Juan Manuel Miñarro, lleva en la espalda la firma de este segundo escultor, mientras que el Niño se mantiene más en la tónica lastrucciana. Posee ricos atributos, bordados y un templete procesional construido por orfebrería Villarreal, con el que realiza un corto recorrido por las calles del centro ciudadano en las vísperas navideñas.





