Apenas unas horas después de que la Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental de Los Gitanos afirmase que «habiendo mantenido diversos contactos con Alberto Gallardo Cordero acerca de cuestiones técnicas de trascendencia relativas a su cargo y sin poder llegar a acuerdo alguno con éste, había decidido, por unanimidad, que no siguiera siendo capataz responsable del paso de palio de María Santísima de las Angustias», el propio Gallardo ha dado al asunto una vuelta de tuerca a través de un contundente comunicado.
Un comunicado remitido por el capataz a Gente de Paz en el que explica los motivos por los que «Tras treinta y dos años delante del martillo de la Virgen de las Angustias, el viernes 21 de diciembre, me fue comunicado por la Junta de Gobierno de mi Hermandad de Los Gitanos, que ésta me cesaba como capataz del paso de María Santísima de las Angustias», afirmando que «Soy consciente de que nadie ni nada es eterno, pero entiendo que no merezco, ni en el fondo ni en la forma, un trato así tras tantos años de entrega y servicio a mi Hermandad», motivo por el cual ha decidido «contar la verdad de los hechos acaecidos, pues es de justicia, que todos los hermanos la conozcan.»
«He sentido y padecido una intensa campaña de desgaste, habitualmente encabezada por Jacobo y Rodrigo Jiménez, delegados de capataces y costaleros, tanto en la anterior Junta de Gobierno como la actual, quienes ponen continuamente en duda mi valía como capataz»
En el comunicado, Gallardo explica que el cese «se produjo en el viernes 21 de diciembre, pero es fruto de una estrategia premeditada de diversas personas que forman parte de la actual Junta de Gobierno y que también pertenecían a la anterior Junta». «Todo comienza cuando hace unos años, el entonces Diputado Mayor de Gobierno, Emilio Jiménez, propone que se me imponga incluir a José Miguel Gallardo Espinosa, como tercer capataz de mi equipo. Aclarar, que, aunque este señor lleve el apellido Gallardo, no pertenece a nuestra familia. La razón aludida para imponer la presencia de José Miguel en mi equipo, es una repentina desconfianza en mi segundo, Joaquín Gallardo, quien lleva más de veinte años delante del paso de nuestra Bendita Madre, junto con mi padre y conmigo. La verdadera razón por la que quieren hacer eso es provocar mi dimisión para dejarles el terreno libre», asegura el capataz.
«Desde entonces hasta hoy, – prosigue el capataz – he sentido y padecido una intensa campaña de desgaste, habitualmente encabezada por Jacobo y Rodrigo Jiménez, delegados de capataces y costaleros, tanto en la anterior Junta de Gobierno como la actual, quienes ponen continuamente en duda mi valía como capataz, establecen en reiteradas ocasiones comunicación directa con José Miguel Gallardo Espinosa, ignorándome a mí como capataz, y utilizando mi diabetes una y otra vez, pese a que en más de veinte años de diabético, solo una vez me he sentido indispuesto delante del paso y no me fui al hospital hasta dejar el palio de Nuestra Madre de las Angustias, a las puertas del Santuario». Al respecto, el comunicado subraya que «La Junta de Gobierno, pese a que en la reunión de incidencias celebrada tras la Estación de Penitencia se produce sin problema alguno, cita sin mi presencia ni conocimiento a diversos costaleros, para que le expresen discrepancias con mi forma de llevar la cuadrilla».
«¿Cómo es posible que el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de mi Hermandad usen mi enfermedad como diabético para obligarme a anunciar mi retirada?»
En el texto, el capataz prosigue afirmando que «Tras este hecho, fui convocado a una reunión con el Hermano Mayor, José María Flores, en la que también aparecen Jacobo y Rodrigo Jiménez. En dicha reunión me dicen que por mi enfermedad ya no puedo seguir siendo capataz, proponiéndome que anuncie públicamente que ésta será mi última Madrugada llevando el paso de María Santísima de las Angustias y que readmita en mi equipo al dimitido José Miguel Gallardo Espinosa, para que una vez me marche yo, sea él quien se quede como capataz, prometiéndome, eso sí, un homenaje tras mi retirada y que mi hijo, a quién el año pasado me impidieron poner en mi equipo tras doce años como costalero, ahora sí, formaría parte del futuro equipo de capataces», enfatizando «el profundo dolor que me produce esa reunión y las posteriores reiteradas llamadas presionándome para que aceptase la dimisión impuesta».
«Mi respuesta a la propuesta de la dimisión impuesta es un rotundo no. Por mi dignidad y la de mi apellido, por las enseñanzas de mi padre»
Al respecto, Gallardo se cuestiona «Me pregunto, ¿cómo es posible que el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de mi Hermandad usen mi enfermedad como diabético para obligarme a anunciar mi retirada? ¿Acaso dudan de que yo sería el primero en irme a mi casa, no el año que viene sino de manera inmediata, si pensara por un solo instante que mi enfermedad pudiera impedirme realizar correctamente mi labor? ¿Cabe duda acaso de mi amor y el de mi familia, los Gallardo, a nuestra Santísima Virgen de las Angustias y a nuestra Hermandad de los Gitanos?»
«Mi respuesta a la propuesta de la dimisión impuesta es un rotundo no. Por mi dignidad y la de mi apellido, por las enseñanzas de mi padre, por nuestra entrega a nuestra Hermandad, no puedo ni readmitir en mi equipo a quien por dos veces ha presentado la dimisión de sus responsabilidades en el paso de nuestra Bendita Madre, ni aceptar maquillar un cese, fundamentado en camaraderías e intereses personales, con una dimisión justificada en una mentira», subraya el capataz, que concluye mostrando su «agradecimiento y el de toda la familia Gallardo, a todas y cada una de las personas que me han mostrado su apoyo, a lo largo de estos días de calvario a los que lamentablemente he sido sometido», así como «a las personas cabales que han depositado su confianza en mí como capataz principal del palio de Nuestra Madre Bendita de las Angustias, a lo largo de estas dos décadas y a mis costaleros, pilar fundamental e indispensable, para que nuestra Señora se haya paseado por Sevilla en su Estación de Penitencia con la elegancia y devoción con la que lo ha hecho todos estos años»
Alberto Gallardo Cordero hijo del mítico Alberto Gallardo Aguilar, que ejerciese de capataz del palio de la Virgen de las Angustias desde 1989 hasta que decidió abandonar el martillo en el año 2004, ha sido capataz del paso de palio de la cofradías de Los Gitanos desde el año 2005. La oficialidad de la noticia de su no continuidad, lejos de acallar los rumores, no ha hecho sino multiplicarlos con la puesta en escena de múltiples especulaciones con vistas a quién será el sustituto al frente del palio de la corporación sevillana, apuntando con insistencia a José Miguel Gallardo Espinosa, que ha venido formando parte del equipo de Alberto Gallardo al frente del palio de la Hermandad de los Gitanos y ejerce actualmente de capataz de la cuadrilla de la Virgen de la Candelaria desde hace más de una década. Rumores que tendrán que esperar confirmación oficial por parte de la Hermandad en un sentido u otro.
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