La Macarena se compromete a que la reja no vuelva a impedir la visión de la entrada de la Virgen

La lluvia inoportuna y el conatos de carrerita producido en las inmediaciones de Reyes Católicos y la Magdalena, no fueron los únicos contratiempos que surgieron en la noche más hermosa de la Semana Santa hispalense. Pasadas las 13 horas, cuando el palio de la Esperanza Macarena accedió al atrio, la hermandad, como hace siempre por motivos logísticos, cerró la verja para que los últimos minutos de estancia de la dolorosa se desarrollasen de este modo.

Se da la circunstancia de que la Basílica dispone de una nueva reja cuyo diseño impidió que, al quedar cerrada, muchos sevillanos y cofrades en general, no pudiesen ver con absoluta nitidez las últimas chicotás del paso de palio que, cabe recordar, se da la vuelta para que la Virgen acceda al templo de cara al pueblo. Una situación que llegó a provocar ciertas protestas e incluso alguna subida de tono.

La reacción de la corporación que preside José Antonio Fernández Cabrero no se hizo esperar y, apenas unas horas después de lo acontecido, difundió una breve nota a través de sus medios oficiales de comunicación manifestando su pesar y pidiendo disculpas “a los fieles que no han podido contemplar la entrada de la Virgen de la Esperanza al completo desde la plaza por la reja”, aclarando que “esta reja se cierra siempre para facilitar la entrada del paso y la seguridad de los nazarenos” y garantizar que “la Junta de Gobierno se compromete a solucionarlo para el año próximo”