La nueva obra del artista granadino Manuel Prados tiene como protagonista a la Virgen de la Esperanza. En palabras del autor “la razón de esta presentación es el mensaje que se quiere transmitir, una imagen de María exenta de los exornos que estamos acostumbrados a ver”. Y es que la Señora de San Gil aparece luciendo ropajes propios que las judías llevaban alrededor del I siglo después de Cristo.
Este óleo sobre lienzo, cuyas medidas son 81×54 centímetros, ha sido presentado este 12 de septiembre, festividad del Dulce Nombre de María, en un periodo que el autor considera de reflexión y nuevos caminos. Tras la imagen de la Virgen de la Esperanza, se observa un amanecer, que significa el nuevo tiempo en el que la fe es símbolo de una esperanza que contiene “las llaves hacia un nuevo sol, un nuevo amanecer, una renovación, una resurrección en el que esos nuevos caminos están llenos de luz”.
Al fondo pueden observarse unas palmeras, las cuales aparecen citadas en el Eclesiastés, como elogio de la sabiduría: “Crecí como cedro en el Líbano y como ciprés en las montañas del Hermón. Crecí como palmera en Engad, como magnífico olivo en la llanura…”. Precisamente la liturgia aplica tradicionalmente este pasaje a la Virgen María. En cuanto a la representación de la Virgen, el autor busca una aproximación con el atuendo que luce al germen de la fe, rememorando los valores de la Iglesia Cristiana inicial.






