La Magna de Córdoba contará con un plan alternativo en caso de lluvia: la Agrupación de Cofradías reserva el 12 de octubre como fecha de seguridad

Córdoba se prepara para vivir en octubre un acontecimiento histórico: el Vía Crucis Magno que conmemorará los seiscientos años de la instauración del primer Vía Crucis en Occidente, impulsado en 1425 por el beato Álvaro de Córdoba desde el convento dominico de Scala Coeli. Este evento, de carácter diocesano y presidido por el obispo Demetrio Fernández, convertirá el entorno de la Santa Iglesia Catedral en el epicentro de la devoción cordobesa. Sin embargo, la Agrupación de Hermandades y Cofradías, presidida por Manuel Murillo Estévez, ha previsto un plan B ante posibles inclemencias meteorológicas: si la lluvia impide la celebración el 11 de octubre, la cita se trasladará íntegramente al domingo 12, aprovechando que el lunes 13 será festivo por la traslación de la festividad del 12 de octubre, siempre y cuando cuente con el beneplácito del Ayuntamiento, como todo apunta que ocurrirá.

Una celebración sin precedentes

Bajo el lema «Córdoba, Vía Sacra de Occidente: 600 años de oración desde Scala Coeli», la ciudad evocará los orígenes de la Semana Santa tal y como los entendía Fray Álvaro, dominico y fundador de este primitivo ejercicio espiritual. La Magna abrirá un intenso programa de actos cultuales y culturales entre el 11 y el 19 de octubre, con un protagonismo especial para el Santísimo Cristo de San Álvaro, una imagen centenaria que recibirá culto en la Catedral durante una semana. Su presencia en el templo mayor de la diócesis rememorará la esencia del primer Vía Crucis europeo, cuya espiritualidad se forjó entre los senderos de la sierra cordobesa.

Aunque la Agrupación mantiene bajo reserva muchos detalles, los mentideros cofrades apuntan a la participación de cerca de cuarenta pasos, incluidos pasos de palio. Tras su llegada a la Catedral, permanecerían expuestos hasta el 18 de octubre, fecha prevista para los traslados de regreso a sus respectivos templos, siguiendo el modelo de la Magna Nazarena de 2019.

Entre historia y simbología

El Vía Crucis que Córdoba prepara no es solo un acto devocional, sino una recreación histórica con profundo sentido simbólico. En palabras del recordado Fray Albino, obispo de Córdoba entre 1946 y 1958, «en Escalaceli se instauró el primer viacrucis del mundo, después del que recorrió en Jerusalén el Redentor Divino». Aquel itinerario original, con capillas diseminadas por la sierra, permitía a los fieles revivir espiritualmente la Pasión de Cristo, práctica que Fray Álvaro intensificaba recorriéndolo incluso de rodillas.

El convento de Scala Coeli, considerado la Jerusalén cordobesa, marcó un hito al ofrecer a los cristianos medievales una peregrinatio spiritualis en tiempos en que viajar a Tierra Santa era casi imposible. Su influencia se extendió por toda España y, con el tiempo, por Europa. Solo posteriormente surgieron otros Vía Crucis célebres, como los de Monte Varallo en Italia o Romans-sur-Isère en Francia. La devoción, nacida de esta semilla cordobesa, cristalizó en la forma de las 14 estaciones, fijada en 1625, y alcanzó su máximo esplendor con San Leonardo de Porto Maurizio, difusor de la práctica por todo el continente.

Logística y traslados

La organización contempla trasladar el Cristo de San Álvaro desde su santuario de Santo Domingo hasta la Catedral, posiblemente tras una parada intermedia en una iglesia de la ciudad. Allí encabezará el Vía Crucis de las hermandades, convirtiéndose en el epicentro espiritual de la celebración.

La reserva del 12 de octubre como fecha alternativa ofrece tranquilidad ante posibles lluvias y garantiza que la conmemoración de los seis siglos de esta devoción no pierda su carácter multitudinario. Mientras, las comisiones de trabajo continúan afinando cada detalle de un acontecimiento que entrelaza liturgia, historia y patrimonio, destinado a proyectar la identidad cofrade cordobesa al mismo nivel que la gran Magna de 2019.