Las acciones encaminadas a la conservación del incalculable patrimonio heredado que configuran el caudal de las corporaciones penitenciales es una de las labores esenciales que forman parte de la responsabilidad de quienes ostentan un cargo dentro del máximo órgano de gobierno de una hermandad. De ahí que sea frecuente la adopción de medidas orientadas a que los bienes patrimoniales se transmitan de generación en generación con el mayor esplendor.
En 1977 el taller de Elena Caro acometió, por encargo de la Hermandad de la Mortaja, un manto de terciopelo azul bordado en oro para María Santísima de la Piedad, la singular dolorosa tallada a finales del siglos XVII, atribuida a la producción de Pedro Roldán o de su hija Luisa la Roldana, siguiendo las trazas de uno anterior de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.
El pasado mes de junio, la corporación del Viernes Santo anunció que el Taller de Manuel Solano estaba acometiendo una restauración integral del manto original del genio Rodríguez Ojeda, cuya culminación estaba prevista para finales de septiembre. Sin embargo, la intervención sobre la pieza ha finalizado antes de lo previsto, por lo que será el próximo domingo 10 de septiembre el manto, una auténtica joya, estará expuesto en la iglesia del ex-convento de la Paz, situada en la céntrica calle Bustos Tavera.
Además, en el transcurso de la celebración de la Santa Misa que se iniciará a las 11:30, será bendecida la nueva diadema de plata de Nuestra Madre de la Piedad, realizada por el Taller de Orfebrería Fernández, una pieza que obedece a una donación y la creatividad de Juan Antonio Fernández, hermano de la Mortaja desde los nueve años, de estilo barroco y asimétrica, que contiene momentos de sus vivencias en la hermandad, siendo la mayor parte de ellos en torno al patio del antiguo Convento de la Paz mediante la inclusión de flores y pájaros, tal y como explicó el propio Fernández en el boletín de la corporación. contiene cartelas con la inscripción Sancta Maria, Ora Pro Nobis (Santa María, ruega por nosotros) e incluye una representación no utilizada en ninguna de las diademas que tiene: la cruz sobre el orbe, símbolo de dominio de Cristo sobre el mundo.





