Si por algo se caracteriza nuestra Semana Santa, es por la diversidad de patrimonio que existe en nuestras hermandades. Como no, la música no iba a ser menos, ya que también forma parte de este, jugando un papel bastante importante y destacado en las corporaciones. Pero en los últimos años, se ha cambiado el estilo de composición, ya que los recursos son mayores y la profesionalidad de los músicos va en aumento.
¿Creéis que es apropiado dicho avance, o creéis que es estancamiento? Quizá esta pregunta pueda chirriar a algunos, pero es una cuestión importante. En los años 90 aproximadamente, se crearon una serie de marchas que suenan a Semana Santa, que forman parte del repertorio de muchas formaciones musicales en la actualidad y que está al alcance de cualquier formación. Consuelo Gitano, la Oración en el Huerto, Aurora de Resurrección, Señor de San Román, y un largo etcétera. Marchas que marcaron una época y que siguen sonando tras nuestras imágenes, siendo un legado importante en el patrimonio musical.
Sin embargo, como he dicho anteriormente, en la actualidad se están creando obras que quizá tengan más calidad que las de antaño, que suenan muy bien, pero ¿qué legado le estamos dando a las generaciones venideras? A día de hoy, son marchas inaccesibles para todas las formaciones, y creo que puede ser bueno para tener un sello propio, pero lo que seguirá sonando dentro de 20 años será Consuelo Gitano y compañía, puesto que fueron marchas que, aunque marcaron una época como pueden marcarla las composiciones actuales, pueden ser tocadas por cualquier formación.
Y esto es lo que hecho de menos, que se hagan marchas para el pueblo, para nuestro futuro y para que el clasicismo que tiene la Semana Santa no se pierda.





