Racheando, 💙 Opinión

La nostalgia por lo que pudo ser y la tristeza por lo que no será

Una vez más vuelvo a entrar en casa tras los aplausos a todos aquellos héroes , con la música del Duo Dinámico resonando por mi barrio, igual que viene haciéndolo durante los últimos 32 días de este confinamiento al que la maldita pandemia nos ha condenado.

Pero yo entro todavía cabizbajo, al igual que lo hacía hace apenas una semana, cuando mientras sonaba Resistiré en la calle, en mi casa sonaba el disco «A los sones de un Sentimiento» de la que siempre será mi banda, la Cena de León, en medio de la humareda que un día más provocaba por el incienso cuando pensaba que era insuficiente y acababa armando una emisión de gases que hubiera detectado a distancia cualquier estación de la ITV. En mi televisión, lo que debería haber sido, el Domingo de Ramos mi procesión de la Redención, Andalucía Directo el resto de la Semana Santa para llegar a los nervios de un Jueves Santo previo a la salida de los Armaos para repartir Esperanza tras esa injusta Sentencia, una Madrugá sin dormir viendo la Estación de Penitencia de mi Hermandad de la Macarena, para empalmar la procesión del Encuentro de mi Nazareno de Ponferrada y, como no, ya aguantar despierto el resto del día porque salía mi Cristo de la Expiración por las calles de Triana.

Esta pasada semana pudo ser, de nuevo, la más bonita de todo el año, pero tocó vivirla confinados por algo que no vemos pero que por desgracia está ahí, y por eso tengo esa nostalgia por lo que pudo ser, pero esta semana de Pascua es más dura, es la de la tristeza por lo que no volverá a ser.

Ninguna Semana Santa es igual, pero la próxima será triste y dura, porque por muchas ganas que tengamos que llegue, esta crisis nos ha tocado tanto a todos que nos afectará cuando miremos a un lado y no encontremos a alguien cercano que ha perdido la batalla contra el virus. Porque quizás no directamente pero si conoceremos a familiares de aquellos que no podrán disfrutar de la Semana de Pasión como hacían hasta este año, quizás algún músico o costalero, algún hermano nazareno que no estará en su sitio del cortejo, faltarán rostros conocidos cuando caminemos bajo nuestros antifaces, aquellas personas que año tras año se ponía en el mismo sitio para ver la procesión, pero la próxima Semana Santa, ya no estarán.

Por ahora faltarán más de 20.000 personas a la próxima Semana Santa, y serán más, y no, no volverá a ser igual, será distinto, pero volveremos a ponernos las túnicas, los trajes de gala, los costales y los trajes. Volveremos a coger con ganas los instrumentos y los ensayos, y volveremos a emocionarnos al escuchar a lo lejos una marcha, pero sobre todo, volveremos a recordar a todos y cada uno de los que falten, es nuestro deber y es por ellos, por aquellos que no ganaron la batalla, por los que si la han ganado y por acordarnos de gracias a quienes, nosotros podremos volver a vivir, una vez más, una nueva Semana Santa.

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