Cuarenta días después de la Navidad, la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Presentación del Señor, una celebración conocida con nombres diversos, fiesta de la Presentación del Señor, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María y, como es más conocida, como la Candelaria. Con motivo de esta festividad, la Hermandad trianera de la O expone a su imagen letífica en devoto besamano. Según explica la web de la hermandad, la imagen de la Virgen de La O gloriosa, que actualmente se venera en el único retablo de la nave del Evangelio de la parroquia, responde formalmente a los rasgos propios de la escultura sevillana.
Explica la web corporativa que es imposible precisar si se trata de la primitiva imagen del siglo XVI o se trata de una obra posterior. De ser la primitiva, habría llegado a nosotros intensamente transformada en sucesivas ocasiones, sin que sea posible determinar cuál de ellas fue más importante, en qué modo afectó a la escultura ni cuando se produjo. Por otra parte, podría tratarse de una escultura realizada ex novo en un momento por ahora igualmente indeterminado que también habría sido intervenida sucesivamente. Tampoco se conocen ni el nombre del autor original ni los autores de estas transformaciones. Por lo que respecta a la realidad actual, se trata de una imagen de candelero para vestir teniendo encarnados únicamente el busto y las manos.
Desde el punto de vista iconográfico, se representa a la Virgen con aspecto sosegado, con la mirada baja que dirige a un libro con pastas de terciopelo rojo y aplicaciones de plata, que porta con ambas manos y que contiene las antífonas que en la liturgia de las horas anuncian la Navidad desde ocho días antes. Posee pestañas y cabellera de pelo natural así como orificios en los lóbulos auriculares de los que cuelgan ricos pendientes de joyería. La virgen porta corona sobre la cabeza, y tiene a sus pies la media luna. Así mismo, está rodeada de una ráfaga con iris y dos caídas, todo ello realizado en la segunda mitad del siglo XVIII por el platero Antonio Ramos, quien contó con la colaboración de otros maestros. Piezas de plata estas que fueron diseñadas y ejecutadas a partir de 1766 para que figurasen como preseas de la Virgen de los Dolores, o de Pasión, durante la estación de penitencia y que posteriormente eran usadas durante el año por la titular gloriosa.



















