Córdoba, Portada

La O suspende su salida extraordinaria

La Junta de Gobierno de la pro Hermandad de la O acaba de decidir suspender la salida extraordinaria con motivo del 25 aniversario de su dolorosa a causa de la inestabilidad meteorológica que está azotando con toda su crudeza a Andalucía Occidental a lo largo de todo el fin de semana. La larga distancia existente entre la Santa Iglesia Catedral y la parroquia de La Aurora, en el corazón de Fátima, unido al precedente de la mojada que tuvo la Virgen el pasado viernes, en el traslado de ida hacia el templo Mayor de la diócesis han aconsejado adoptar esta medida prudente. Descartada, tal y como avanzamos hace días, la opción de procesionar mañana lunes como consecuencia de los eventos previstos en la Santa Iglesia Catedral, la Virgen será trasladada de manera privada de regreso a su templo.

La Virgen de la O había sido ataviada para que Córdoba la pudiese contemplar y venerar en su regreso a su barrio de Fátima con toca y saya bordadas en el taller de la propia Hermandad, según diseño de Miguel Ortiz. Asimismo, y regalo de las camareras de la Virgen, la Dolorosa porta un precioso tocado de gallaruza española del siglo XIX. En cuanto al exorno del paso de palio, la hermandad había preparado un altar para su Virgen portando los varales de la Hermandad de los Dolores de Alcolea, así como parte de la candelería de María Stma. de la Amargura y jarras de Ntra. Sra. de la Estrella.

La Virgen de la O es obra del artista cordobés Antonio Bernal Redondo, realizada en madera de cedro en el año 1994. Se trata de una impresionante imagen de candelero para vestir, de cabeza completa con cabellera tallada, busto y manos, siendo ésta una de sus obras más personales, realizada directamente en la madera, y que posee los rasgos idealizados de la belleza de la mujer cordobesa en conjunción con un sereno dolor que le confiere una especial unción sagrada.

La imagen de bendijo el 15 de diciembre de 1994, en la parroquia de la Aurora. Una jornada que recuerda de un modo muy especial su actual hermano mayor, Rafael González, quien por aquel entonces tenía 12 años. González cuenta que se encontró con la bendición de la Virgen a través de un cartel anunciador ubicado en una frutería del barrio de Fátima una semana antes del acto.

«En mi mente del niño de 12 años pensaba que al año siguiente iba a salir en Semana Santa, sin tener la más remota idea de lo que era el grupo de la O y de cómo se fragua una cofradía». Así pasó esa semana, llena de los nervios previos a la bendición, a la que acudió con sus padres. La bellísima obra de Antonio Bernal estaba ataviada para este día tan especial con un terno cedido por la Hermandad de la Paz y Esperanza y ceñidas sus sienes con la corona de la Virgen de la Aurora de la localidad cordobesa de Cabra, siendo bendecida por el entonces obispo de Córdoba, José Antonio Infantes Florido.

El miércoles siguiente, tras la bendición, González acudió de nuevo a su encuentro, pero el encuentro fue completamente distinto: «se me cayó el alma a los pies al verla; la había visto de Reina, con ese manto, con esa saya, todo bordado, y pasé a verla en su altar, sin corona, con saya y manto liso. Me impactó de tal manera que le pregunté al entonces cura, D. Manuel, qué pasaba, explicándome que se estaba creando la Hermandad y que tenía su proceso». Tras esa conversación, al llegar a su casa, el jovencísimo González no dudó un momento en hablar con su familia para que todos se hicieran hermanos de la incipiente corporación. «Son recuerdos bonitos y más pensando en lo que costó que una parroquia dijera que sí para que llegara la Virgen».

Recuerdos de un hermano mayor que afronta con responsabilidad, orgullo e ilusión esta importante efemérides para la joven aunque curtida corporación cordobesa. Desde entonces, la corporación, que tiene ante sí importantísimos proyectos de índole patrimonial, ha vivido ya la presencia de la Reina de Fátima por su barrio el Sábado de Pasión, la llegada de Jesús de la Victoria en sus tres caídas, obra del propio Bernal y la aprobación «ad experimentum» de sus estatutos como Pro-Hermandad, como hitos esenciales de una corporación que mira con ilusión y fortaleza el futuro con el objetivo de incorporarse a la nómina de hermandades que cada luna de Nisán realizan estación de penitencia ante Su Divina Majestad en la Santa Iglesia Catedral