Se acabó. No habrá solución alternativa. La junta de gobierno de la Pro Hermandad de La O, con todo el dolor del mundo, ha renunciado a seguir luchando por este año, toda vez que los tiempos se agotan y la absoluta incomprensión del ayuntamiento, con su alcaldesa Isabel Ambrosio a la cabeza, que hasta ahora se había mantenido al margen de la polémica, han hecho imposible que se llegase a una solución justa, propiciando una absoluta indefensión materializado en un callejón sin salida orquestado por quienes gestionan la ciudad de Córdoba exclusivamente para una parte de la ciudadanía. Y no será que no se ha intentado hasta el último instante…
Esta misma mañana, miembros del equipo de gobierno de la corporación de Fátima han sido citados por la secretaria de la alcaldía a una reunión que ha tenido lugar, en el ayuntamiento de Córdoba. A la reunión han asistido, además de los representantes de la hermandad, la alcaldesa Isabel Ambrosio y el tercer teniente de alcalde, Emilio Aumente. El motivo de la reunión ha sido doble: en primer lugar la puesta de manifiesto por parte de la alcaldesa – bonitas palabras aparte – del no rotundo a utilizar el Centro Cívico de Levante, la antigua Cárcel Provincial y en segundo, una oferta de última hora, como si de las rebajas de tratase: el uso del Colegio Público Concepción Arenal – situado a escasos metros del centro cívico – para que el paso pudiera realizar su salida del recinto escolar.
Por esa razón a la reunión ha asistido también el director del centro, Rafael Luque Morales, que, pese a haber manifestado su predisposición personal, ha dejado claro que debería someter la cuestión al consejo escolar, con la incertidumbre que ello implica a estas alturas. Cabe destacar que el colegio dispone de un techado, perfectamente conocido por cuestiones personales por Rafael González, hermano mayor de la cofradía, que era consciente desde el primer momento que la solución era inviable, habida cuenta de que la altura del paso de palio no permitía tal posibilidad. Aún así, la reunión terminaba con el compromiso de realizar las mediciones necesarias que, como era perfectamente conocido de antemano por los miembros de la corporación, no han resultado satisfactorias; el paso no cabe.
De ahí que la junta de gobierno haya adoptado la única opción posible, vista la irracional negativa de ceder el centro cívico: la corporación volverá a instalar un año más las carpas -que ocasionarán un coste de casi 2.000 € que la corporación no podrá destinar a otros menesteres; obras sociales por ejemplo, gracias a la posición inmovilista y radical del ayuntamiento y sus palmeros. No obstante, la pro hermandad ya advierte que seguirá luchando para conseguir en el futuro lo que consideran suyo: ser tratada con el mismo respeto y dignidad que el resto de asociaciones y entidades de signo heterogéneo que conforman el barrio al que también pertenece, por más que unos políticos intolerantes se hayan empeñado en lo contrario perpetrando un nuevo ataque a las creencias más íntimas de buena parte de los ciudadanos de Córdoba que, a través de sus cofradías, vuelven a comprobar que quienes dirigen los destinos de esta ciudad vuelven a tratarlos como a ciudadanos de segunda. Para quien lo haya hecho en determinado sentido, disfruten lo votado.







