No cabe duda de que el ámbito de la imaginería religiosa encierra una férrea relación con el terreno de la emotividad y los sentimientos. Las imágenes sagradas están concebidas para ser esa vía que nos une a los creyentes con la divinidad. Por ello, los creyentes, y especialmente los cofrades, nos afanamos por venerar estas imágenes de Cristo y María a través de enriquecimientos patrimoniales a modo de ofrendas para la divinidad, y son muchos los broches, anillos, rosarios y demás elementos de ajuar, los que son donados a las imágenes para que estas sean portadas bien sea en sus respectivos templos o en las salidas procesionales.
La Hermandad del Calvario recibió allá por el año 2013 una de estas donaciones para su titular cristífero, donado por una familia devota, a modo de ofrenda para su venerado Señor del Calvario. El diseño del mismo corrió a cargo de Mario Ramos, también hermano del Calvario, y persigue el diseño de las cantoneras de la cruz del titular. Posteriormente fue realizado por Emilio León en plata, y a su vez engalanado con amatistas para realizar así un maravilloso broche. A modo de curiosidad, en la inscripción trasera del mismo se puede leer «Jesús del Calvario escucha nuestra oración. Año de la Fe 2013.»
En lo que respecta a Mario Ramos, un prometedor artista que viene realizando diversas obras en la ciudad de Córdoba, fue capaz de plasmar en cuatro “humildes” obras, como él mismo ha catalogado anteriormente, el sentimiento encerrado en las marchas “Spes Nostra Salve”, concebida en 2010 por Alfonso Lozano, “Esperanzas”, compuesta por Cristóbal López Gándara con motivo del XX aniversario del hermanamiento entre la Esperanza de Triana y la Esperanza de Córdoba en 2016, “Aires de Esperanza” y “La Expiración”, ambas escritas en 2016 y 2018, respectivamente, por Pablo Martínez Recio, que han servido de portada, incorporando un valor añadido a la obra musical a través de su pintura, materializando un conjunto completo para deleite de los sentidos. Además, ha realizado recientemente la ilustración de la papeleta de sitio de la esperada salida procesional de la Pastora de Capuchinos del próximo mes de septiembre. Su pintura, merced a la maestría de su pincel, comienza a sobresalir notablemente en el ámbito del arte sacro.
La mencionada donación del broche fue conjunta con una túnica de color cardenal y un cordón de oro con borlas catedralicias, y supone una enorme carga de emotividad tanto para la familia que lo donó allá por 2013, como la propia corporación, que comprueba así la enorme fe y veneración que arrastran sus imágenes sagradas en la ciudad de Córdoba.










