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La original escultura de la Virgen de los Reyes en el corazón del barrio de Santa Cruz

Hasta en tres ocasiones podemos encontrar a la patrona representada en el convento de San José del Carmen, de las Teresas

El barrio de Santa Cruz tiene en el convento de San José un buen ejemplo de la riqueza patrimonial que atesoran las clausuras sevillanas. Desde escultura hasta pintura, ofrece al visitante una interesante colección que ha permanecido hasta nuestros días gracias al celo con el que las hermanas custodian el templo.

María Luisa Cano Navas recogió la historia y patrimonio del convento, donde hace referencia a varias representaciones de la Virgen de los Reyes, hallándose una pequeña escultura y dos lienzos, uno sobre la puerta de entrada que da acceso a la sacristía y otro en el interior del salón.

Virgen de los Reyes, convento de San José del Carmen, las Teresas

En cuanto a la primera de ellas, llegó gracias a una donación por parte de Pedro Muñoz Barrientos, quien, por una memoria fechada el 17 de marzo de 1755, entregó «una lámpara de plata y prometió que tras su muerte haría entrega al convento de las tres imágenes nombradas». Hacía referencia a un Niño Jesús, la Virgen de los Reyes y una Inmaculada Concepción, que estuvieron colocadas en el banco del retablo de las reliquias, ubicado a los pies de la nave de la iglesia, en el lado del Evangelio. El donante además entregó varios relicarios del manto de San Fernando, «numerosos vestidos, pequeñas esculturitas y gran número de reliquias». La investigadora añade más referencias, encontradas en el archivo del convento: «Tras la donación, la lámpara debía arder ante el Santísimo, pero posteriormente cuando muriera el donante, la imagen de la Virgen de los Reyes se colocaría en la iglesia, y la lámpara ante ella».

La escultura de la Virgen de los Reyes es una pequeña efigie de barro, con brazos articulados y pensada para ser vestida. Sin embargo, puede contemplarse sin las ropas, dejando al descubierto una interesante a la par que bella policromía, efectuada a base de pinceles, con motivos florales. Porta corona de filigrana, al igual que el Niño Jesús, quien tiene los zapatos del mismo material. Descansa sobre un sillón de madera, encontrándose una firma que reza: «Don Francisco Bravo fecit». Aunque hoy puede contemplarse tal y como la describimos, antaño «estaba en un pasito con la toldilla y faldones de tafetán carmesí dentro de una urna, en la que había varios relicarios, candeleros y jarrones». Por sus características podría situarse su hechura a caballo entre finales del XVII y principios de la centuria siguiente.

Comparativa entre el lienzo de la Virgen de los Reyes que se halla en la puerta que da acceso a la sacristía del convento y la obra de Bernabé de Ayala en Lima

Abordando el aspecto pictórico, dos lienzos que representan a la Virgen de los Reyes se distribuyen por el interior del convento. Visible es el que da acceso a la sacristía, y del que la investigadora Luisa Cano ofrece semejanzas con otro del mismo tema, de Bernabé de Ayala y fechado en 1662, custodiado en el Tribunal Constitucional de Lima, que el año pasado sirvió para ilustrar el cartel de la celebración del Día de la Virgen. Sin embargo, el de Lima «es de una mayor complejidad, con ángeles y santos alrededor de la imagen, elementos que faltan en el de Sevilla». En cuanto a su ejecución, María Luisa señala: «esta relación estilística nos lleva a considerar este cuadro como obra de la segunda mitad del XVII». Por último, la tercera representación, también pictórica, cuelga de las dependencias del salón, de 0,90 m., pasando más desapercibido dado su emplazamiento. Según las medidas especificadas coincide con el que se recoge en un inventario conventual, llegando en junio de 1617.

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