Siempre es una delicia contemplar el singular paso de palio de Nuestra Señora de la Palma. La perfecta armonía de orfebrería y bordado, tanto de las bambalinas como del portentoso manto de la dolorosa, viene a completar otra perfecta sintonía en la titular mariana de la hermandad del Buen Fin. Se trata del acompañamiento musical de la Asociación Filarmónica Cultural Santa María de las Nieves de Olivares, que cada Miércoles Santo pone sus sones al auténtico altar andante de la Virgen de la Palma.
Tras la interpretación de la marcha Encarnación Coronada, una gran petalada al paso de la dolorosa por la Cuesta del Bacalao, a la par que se entonaban las primeras notas de Esperanza de Triana Coronada, se convirtió en uno de los momentos entrañables de la estación de penitencia del presente año. Se trata, además, de uno de los puntos más emblemáticos para ver el transitar de la cofradía, donde el peculiar movimiento de las bambalinas del palio consiguió arrancar un fortísimo aplauso entre el público asistente. La Virgen de la Palma se despedía de los presentes al son de Pasan los Campanilleros.





