La Hermandad de la Soledad de Arcos de la Frontera se encuentra viviendo este año 2021 con gran intensidad, debido a la conmemoración de su 450 aniversario fundacional.
Por ello, la corporación arcense ha dispuesto un amplio calendario de cultos para celebrar tan importante efeméride como merece. Unos cultos que comenzaron en septiembre de 2020 y que culminarán en el mismo mes pero del presente año, y que incluyen celebraciones litúrgicas, conferencias, mesas redondas, conciertos y hasta carreras.
Sin embargo, el acto que más llama la atención es la organización de una salida procesional extraordinaria de la Virgen de la Soledad por las calles del municipio de la provincia gaditana. Una procesión que tendría lugar el 11 de septiembre, una vez se haya celebrado la Solemne Misa Pontificial en honor de la imagen mariana en la Parroquia de San Pedro, siempre y cuando las autoridades correspondientes den el visto bueno para la misma, algo que aún no se ha producido.
La Cofradía de la Soledad, no obstante, se encuentra realizando los preparativos oportunos para la salida extraordinaria de la Soledad. Por ejemplo, durante el mes de junio los más jóvenes de la corporación estuvieron realizando flores de papel para dicha ocasión.

Además, este viernes 13 de agosto en la Parroquia de San Pedro a las 20:00h va a tener lugar una igualá de la cuadrilla de costaleros de cara a tal salida procesional, estando previsto, además, que tengan lugar algunos ensayos preparatorios para la extraordinaria que, en principio, también se produciría a costal, siempre y cuando se obtenga el beneplácito de las autoridades competentes.

Cabe recordar que el pasado mes de mayo tenía lugar el retorno de la Virgen de la Soledad a las calles de Arcos en la celebración de un Rosario de la Aurora, también enmarcado en los actos del 450 aniversario de la corporación, habiendo recorrido calles cercanas a su templo sobre el paso de Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso de la hermandad del Nazareno, de Arcos, portando el manto de terciopelo morado bordado de la Virgen de las Angustias de la hermandad de los Gitanos, de Sevilla, y una saya bordada de terciopelo azul de la corporación de la Flagelación, de Bornos.
Nuestra Señora de la Soledad se atribuye al maestro sevillano del barroco D. Ignacio López (Sevilla, 1658 – El Puerto de Manta María, 1718) de finales del Siglo XVII. Existe un documento donde se aprueba una cuota extraordinaria de dos pesetas para la restauración de la Virgen, apareciendo el nombre de sus hermanos y la cantidad donada en la cuota fijándose la fecha el 16 de Mayo de 1947, realizada la restauración por el prestigioso restaurador D. Juan Luis Vasallo Parodi. Se puede deducir sin confirmación que la restauración se llevó a cabo después del Viernes Santo del año 1947.
El 11 de Julio de 2.006, se inicia la restauración de la Virgen de la Soledad a manos del Restaurador y Conservador de obras de arte D. Ismael Rodríguez-Viciana Buzón, donde a la conclusión del magnifico trabajo, se procede a Solemne Santa Misa en acción de gracias por dicha restauración, celebrada el 19 de Noviembre de 2006 a cargo del Párroco y Director Espiritual D. Jaime Salado de la Riva, acabando en devoto besamanos.
Posee un paso de cajón de construcción metálico con plataforma de madera y trabajaderas de madera, faldones de pana negra con flecos de hilo de plata en el frontal tiene bordado en plata el escudo de la Hermandad. Los respiraderos son de metal plateado hechos por los talleres de Villarreal, en el año 1.962. Ocho varales de metal plateado de los talleres de Villarreal, en el año 1.974. Una corona de plata repujada y cincelada, refundida y ampliada por los talleres de Villarreal, en el año 1.960.
El estandarte consta de media barra de metal plateado y repujado, una cruz de plata (grabada con el año 1.865) con escudo sobredorado y repujado. La tela del estandarte es terciopelo negro y el lazo blanco, el escudo del estandarte esta bordado en oro.
Procesiona sobre palio de terciopelo negro con apliques de plata, estrellas y flores. Las Bambalinas de terciopelo negro bordado en plata con rosas de pasión y lirios fueron bordadas en los talleres Burillo de Valencia en 1928. En el frontal escudo del Santo Entierro con Ángeles bordados en seda, en la parte trasera el Ave María y media luna. En el lateral derecho, cruz y venda y en el izquierdo corona de espigas y tres clavos. Cuatro juegos de moñas (dos moñas por cada juego) de plata. Ocho perillas que rematan el varal. Un crucificado de metal plateado para la calle central de la candeleria del paso.





