Recientemente informábamos sobre la propuesta realizada a la Universidad de Oviedo por parte de las Asambleas de Estudiantes de finiquitar el convenio con la Hermandad de los Estudiantes. Una propuesta que se llevó al claustro el pasado viernes y cuyo resultado se ha saldado con un 62% de los votos en contra de renovar el acuerdo, un 24% a favor y un 14% de abstenciones. En consecuencia, este convenio con la Hermandad de los Estudiantes no se renovará.
El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, quien evitó manifestar su propio posicionamiento, expuso que «No es nuestra intención perjudicar a ninguna asociación, pero es un convenio que puede herir alguna susceptibilidad». Ante algunas quejas de carácter formal, replicó que «no se trata de declarar a la Universidad atea, quizá mantenerla al margen», manifestó el rector, que dejó la puerta abierta a que la Hermandad pueda seguir utilizando la capilla.
Durante el claustro, además, se pidió que la Cofradía deje de utilizar el escudo de la institución universitaria, tildándose además de «ridículos» los detalles del acuerdo que hasta ayer estaba vigente. Así, la profesora de Filosofía del Derecho, María José García Salgado, manifestaba que «una cosa es un convenio cultural y otra que -la Cofradía- se identifique con una institución como la Universidad. Puede caber alguna relación que satisfaga a las dos partes, pero no deberían llevar el emblema de la Universidad».
Por su parte, la Cofradía ha manifestado que esta rescisión unilateral del convenio no afecta para nada a la situación. Sin embargo, su Hermano Mayor, Ramón de Cangas, expuso que «Recordamos que la Universidad, y más si es pública, se debe caracterizar por la universalidad y pluralidad de las ideas y por ello nuestra Cofradía tiene el mismo derecho a solicitar sus instalaciones que cualquier asociación, grupo, partido político o club de fútbol, previo pago de las tarifas correspondientes. Máxime, cuando muchos de los miembros han pasado por la Universidad de Oviedo empezando por el propio hermano mayor». Desde la Hermandad también se desliza que la Universidad les ha facturado hasta este momento, «todos y cada uno de los actos allí celebrados, desde el pregón del Costalero de Oviedo , hasta la simple apertura de puertas al paso de una cofradía hermana», tal y como se cita en la información del diario La Nueva España.
Este ataque velado a la libertad religiosa ha venido, tal y como se mencionaba anteriormente, desde las Asambleas de Estudiantes, escudándose en que la Universidad ha de ser un espacio «aconfesional». Parece ser que el uso de espacios del recinto, la utilización del escudo universitario por parte de la Cofradía, así como el ofrecimiento desde de la Hermandad para colaborar y organizar actos en la Universidad de otros actos que no se ciñieran al ámbito religioso supone una flagrante violación de la aconfesionalidad de la entidad universitaria a vista de los estudiantes y algunos profesores. Sin embargo, aquello de la libertad religiosa estipulada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos parece que queda en un segundo plano. Si algún estudiante es católico y cofrade, que los habrá y muchos, a partir de ahora sabe que su creencia y su fe no tienen el sitio que merecen en el lugar donde estudia. Así está la educación en nuestro país hoy en día.





