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La Chicotá de Nandel, Opinión

La ventolera de la Salud

Penúltimo artículo antes de Semana Santa. Sí, porque pienso realizar el último el sábado próximo, ya a flor de piel, en capilla, a horas de otro milagro que será otra semana más, Santa, emotiva, y de gran disfrute.

He querido amigo, dejar este artículo para esta semana, como último empujón, una última petición antes de tu Miércoles Santo, porque yo sé, que este no lo vas a olvidar en la vida.

Los devenires de la vida, las etapas, hacen que se cumplan sueños, y tú, lo vas a cumplir. Tú, y muchos, como el hijo de mi “cascarón” que de alma irá debajo de ese Señor, Humilde, mi Señor, tu Señor, su Señor, pero también irá en el corazón de su hijo, sonando a música.

He querido amigo, dejar este artículo para estos días, donde se quiere más que se puede, y los sueños se desean hacer realidad, para decirte que ya lo tienes, ahí viene la Ventolera de la Salud, tus amigos, compañeros, y como buena Ventolera, la mejor, dura poquito.

Solo serán unas horas en que encontrarte con tu momento, el soñado, el añorado, el comentado, el que muchos entre risas te quisieron borrar, otros como tu hermano, que compartía tu sueño, no hacía más que pensar si ese día llegaría, si por fin se obraría ese nexo, esa unión de música y costal cordobesa, pero solo serán unas horas.

Como buena ventolera, la que dura poquito, debe llevarse todo por delante, para no dejar una muesca de sueño por cumplir, para no dejar duda que disipar, a nadie a quien contentar, a pocos a quien no ilusionar, emocionar.

Como buena ventolera, la que dura poquito, debe de aprovechar cada paso, cada giro, cada calle, cada estrechez y cada descanso, pues en los descansos es cuando hay que saber que poco es, que poco queda, y que los descansos, no son lo soñado, que hay que seguir, como sea, soplando cual ventolera, que dura poquito.

Tocayo, llega, que ya llega, ahí te viene, tu sueño y vuestra oportunidad. Que subir alto es peligroso al mirar hacia abajo, por eso hay que subir siempre aún más alto, sin mirar más que al frente, más arriba, a su trasera, y nunca perder el surco de su magia, nunca despegarse del sueño, nunca dejar de ser ventolera, mientras dure la ventolera, que dura poquito.

Que se haga la Semana Santa, que se haga Miércoles Santo, que se haga tu sueño, que se haga Nandi, la ventolera, la vuestra, la ventolera de la Salud.

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