Hinojosa del Duque vivió el pasado sábado una jornada histórica con la procesión de regreso de la Virgen de la Antigua, Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad, a la parroquia de San Juan Bautista. El acontecimiento supuso la clausura de los cultos y celebraciones extraordinarias que la Muy Ilustre Cofradía ha desarrollado a lo largo de este 2025 con motivo del 40º aniversario de su Coronación, efeméride que ha estrechado aún más los lazos entre la devoción mariana y el pueblo.
Una devoción hecha historia
Los actos conmemorativos se han caracterizado por la cercanía de la Virgen a sus fieles, al haber visitado durante estos meses todos los conventos y parroquias de la localidad, dejando estampas singulares que ya forman parte del patrimonio espiritual de los hinojoseños. Entre las actividades más destacadas, el Centro Cultural acogió durante toda la pasada semana la exposición “Una Corona para la Antigua”, donde se mostró al público el extenso ajuar de la Patrona, enriquecido gracias a la entrega de generaciones de devotos, así como las coronas impuestas en 1985 por monseñor Infantes Florido, entonces obispo de Córdoba.
Coincidencia con la Fiesta del Hinojoseño Ausente
La jornada del sábado quedó enmarcada también en la Fiesta del Hinojoseño Ausente, cita tradicional que se celebra cada año el sábado previo a la Feria de San Agustín. En este contexto tuvo lugar la Solemne Eucaristía en la parroquia de San Isidro Labrador, concelebrada por distintos sacerdotes naturales de la localidad, a la que asistieron numerosos fieles.
Una procesión multitudinaria
Tras la misa dio comienzo la esperada procesión de regreso de la Virgen a la parroquia de San Juan Bautista, con un itinerario extraordinario preparado con esmero por los vecinos, que engalanaron las calles con altares, colgaduras, banderolas, flores y mesas para el descanso de los portadores. El cortejo estuvo acompañado por el sonido de la Banda de Música de Hinojosa, que puso la nota solemne y festiva entre salves, vivas y el alegre repique de campanas.
La Plaza de la Catedral se convirtió en el epicentro de la emoción popular cuando la Virgen de la Antigua Coronada alcanzó este enclave en medio de una multitudinaria procesión, en la que participaron todas las hermandades, cofradías y autoridades locales, rubricando con brillantez el momento culminante de un año jubilar para la ciudad.





