Las Vírgenes dormidas de las clausuras

La ciudad callada, la de los cenobios de aspidistras en los claustros y el canto de las cigarras en las calurosas tardes de verano, celebra también la festividad de la Asunción. Cuando la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y su archidiócesis, haya recorrido el perímetro de la catedral dejando tras de sí reminiscencias de un tempranero sueño de verano con fragancia de nardos, será el momento de acercarnos al convento de Santa Rosalía y al del Pozo Santo.

Virgen del Tránsito

En el hospital del Pozo Santo, las religiosas Terciarias Franciscanas habrá pasado las horas previas preparando el cuidado montaje que levantan cada 15 de agosto donde se expone la Virgen del Tránsito, una imagen mariana cuya advocación se corresponde con el de María ya muerta. Las puertas del cenobio estarán abiertas desde las ocho y media de la mañana hasta las dos de la tarde para quien quiera acercarse a besar la mano de una Virgen que descansa en una impresionante cama, donde habrán colaborado también hermanos de la cofradía del Plantinar. El momento más emotivo se vivirá de puertas hacia adentro, cuando se realice la procesión interna por la residencia de ancianos que cuidan las monjas, parándose en aquellas camas de los más enfermos.

La Virgen, que se encuentra durante todo el año en un lateral de la iglesia, dentro de una urna de cristal, divide a los expertos en cuanto a su autoría. Mientras que algunos piensan que pudo haber sido realizada por Pedro Roldán, otros ven la mano de su hija. La imagen salió en procesión extraordinaria, por primera vez en su historia, el 9 de octubre de 2004, desde la parroquia de San Andrés con motivo del 250 aniversario de la llegada de la Virgen al Pozo Santo. En aquella ocasión, fue sobre el paso de la Divina Enfermera, con faroles cedidos por Santa Marta y costaleros pertenecientes a la cuadrilla de los Panaderos.

La llegada de la Virgen al hospital está envuelta en un halo de leyenda que recordarán algunos de los que la próxima semana se acerquen a besar su divina mano. La madre Presentación quería adquirir una Virgen con esta iconografía para el convento pero no había medios económicos para hacer frente a esta empresa. Sin embargo, un día, Juan López, un vecino de la collación, se acercó al hospital para donar su Virgen del Tránsito, quien la encontró en casa de sus padres. Así lo recogen las crónicas de padre José Ávalos y Urrieta, quien fuera capellán mayor del hospital casi cuarenta años, desde 1739 hasta finales de la década de los setenta, siendo testigo del primer culto en honor a la Virgen del Tránsito, en 1755.

A la una de la tarde del próximo día 15, tendrá lugar la función solemne en su honor, cuya Eucaristía será presidida por José Capitas Durán, párroco de San Juan de Ávila. Desde el día 16 triduo solemne en su honor, comenzando a la ocho de la tarde y con el siguiente desarrollo: rezo del Santo Rosario, ejercicio de Triduo y celebración de la Eucaristía.

Virgen de la Dormición

Las Clarisas Capuchinas habrán pasado también horas junto a la Virgen de la Dormición, una imagen anónima del siglo XVIII atribuida a Cristóbal Ramos. La mañana de la Asunción aparecerá sobre su cama, rodeada de flores de tela y talco, esperando la visita de quienes se acercan a cumplir con este rito agosteño. Ayudadas por la hermandad del Rosario de los Humeros, las novicias componen un escenario que cuenta con el añadido de encontrarse rodeada de los magníficos retablos de Cayetano de Acosta. Sobre las ocho y media de la tarde, la Virgen será trasladada hacia el interior del convento, desde donde el año próximo volverá a encontrarse con los sevillanos. Las mujeres que estén presentes en el momento del traslado, podrán además portar la imagen hasta la reja del coro de la clausura. La advocación nos muestra a María dormida, sin haber entrado en el tránsito que la llevara a los cielos sin pasar por un trance agonizante, donde volverán a despertar la curiosidad las pequeñas mariposas hechas de escamas que aparecerán posadas sobre la almohada.

El origen a esta celebración tiene sus inicios en un incendio que sucedió durante el 13 de agosto de 1762, cuando una vela cayó sobre el altar mayor mientras se celebraba un triduo en honor a la proclamación por parte de Carlos III de la Inmaculada como patrona de España y sus colonias de ultramar. El fuego acabó devorando la iglesia. Desde entonces, se celebra triduo en honor a la Virgen de la Dormición los días previos al día 15. El día de la Asunción, desde las diez de la mañana hasta la una y mediad de la tarde, y de seis las ocho y media de la tarde, tendrá lugar su besamanos, coincidiendo con el Jubileo Circular de las XL horas.

La última incorporación

A la tradición se suma una nueva imagen. Se trata de la Virgen del Tránsito, del Santo Ángel, del siglo XVII que anteriormente se encontraba en las dependencias de clausura hasta su ubicación en el museo mariano del convento. Podrá contemplarse desde hoy, día 13, hasta el 15, y lucirá su ajuar de plata del XVII y del XVIII, donde se incluye la corona, la media luna, la palma que sostiene en sus manos y el resplandor. El pecherín estará conformado por joyas dieciochescas y decimonónicas. Flores de talco antiguas y una colección de ángeles de terracota escoltarán la sagrada imagen.

Aunque la Asunción de la Virgen ya se celebraba en Jerusalén en el siglo V, no sería hasta 1950 cuando el Papa Pío XII proclamara esta celebración como Dogma. Mientras que Jesús subió a los cielos por su poder, la Virgen fue ascendida por la gracia de Dios, pasando por la dormición y después por el tránsito, concluyendo con la Asunción a los Cielos. En Sevilla, el día 15 será una mañana cuyas visitas a sendos cenobios se han convertido ya en un rito que congrega a centenares de personas.