Con la llegada del domingo de Cristo Rey, el calendario litúrgico pone su marcador a cero y con él, los cristianos se disponen para comenzar un nuevo tiempo de adviento, el cual está marcado por la esperanza, oración y estar en vela aguardando la llegada del mejor de los nacidos.
En diferentes medios, leemos la preocupación de la sociedad, de cómo será la próxima Navidad y cuáles serán las normas que nos dictarán viendo qué podremos o no hacer. Indudablemente para los cristianos no cambiará nada y al igual que otros años, sin lugar a dudas, nuestro corazón podrá recibir a Cristo, que es nuestra mejor noticia.
Como cofrades, debemos de trabajar en este tiempo de adviento, en estas vísperas del Mesías, no con el objetivo de que cuando se marche el Rey Baltasar se pongan marchas cofrades y se sueñe con otra realidad que podría estar pasando, sino por el contrario, trabajar como verdaderos cristianos, para que se muestre a nuestro mundo, de que la Navidad es Cristo.
Las corporaciones penitenciales y de gloria, deben de trabajar para abrir sus casas de hermandad, locales y parroquias montando, al igual que otros años sus belenes. Con otras normas de acceso, por supuesto, las establecidas por la ley, pero poniendo a Cristo en el centro de la vida del cristiano. Nuestras vocalías de formación, deben de mostrar una vez más su ingenio a la hora de diseñar actividades on-line y por otros canales, dirigidas a niños y adolescentes, con el objetivo de formarlos y hacerles partícipes, de que el único sentido de estos días, será el cristiano.
Nuestras juntas de gobierno, deben de potenciar más que nunca, que balcones y fachadas se engalanen con colgaduras del Niño Dios, haciendo así de cada localidad un gran Belén y por supuesto, aprovechar todos los canales disponibles, para hacer de esta Navidad, un tiempo de esperanza para los corazones, sin olvidar la ayuda a nuestros Conventos y Monasterios en la venta de dulces artesanos y la caridad hacía los más necesitados.
El calendario en adviento y Navidad, es una nueva oportunidad para que las Cofradías y Hermandades muestren su fuerza en nuestra sociedad, para la cual, estos tiempos litúrgicos que se aproximan deben de ser una experiencia para reflexionar sobre el sentido de la misma y así, ver que frente a sentir estas fechas más vacías por la carencia de momentos lúdicos o disfrutar de actividades de ocio y comerciales, la esencia prevalece.
Quizás, todo tenga que pasar por algo y muchos necesiten de más silencios y tranquilidad para encontrar el sentido de estos días, que es el sentido de nuestras vidas y que no es otro que Cristo.





