El viejo costal, Opinión

Las cosas reguladas, opinión y la dura realidad

La regulación de cada una de las facetas de este complicado poliedro que son las circunstancias de nuestra Semana Santa, o mejor dicho, la falta de regulación añadida al poco nivel de seriedad de los que dirigen estas cosas ha dado píe a que surjan situaciones extrañamente destacadas, señaladas y de una peculiaridad extrema.

Vayamos extendiendo este delicado tema poco a poco, señalando lo que creo y siempre bajo mi responsabilidad personal, que últimamente expresar una opinión en público se ha vuelto un duro deporte de riesgo, pues vamos a hacer deporte.

Creo que nos falta regulación en los traslados de las sagradas imágenes tras refugiarse donde fuere, siempre como consecuencia de las inclemencias meteorológicas. Nos falta regulación en fechas, en formas, en modos, y en otras muchas cosas. Si una hermandad ha interrumpido su estación de penitencia ha de ser consciente de que la ha suprimido, y una vez suspendida, ha de asumir la normal consecuencia de que la misma ha finalizado, si ha buscado refugio ahí se termina la estación penitencial que se inició en su sede.

Una vez suspendida, no hay posibilidad de continuidad, solo un discreto traslado de los enseres de la hermandad a su sede, y creo que este traslado debería de ser fuera de los días de la propia Semana Santa, les recuerdo que es la propia hermandad quien decide suspender su estación de penitencia; y suspendida no se ha de intercalar en otro día, ni se ha de buscar una nueva salida, la Agrupación de Cofradías y la autoridad eclesiástica ha de señalar una fecha y horario adecuado, un recorrido mínimo, discreto, evitando música, recorridos innecesarios, cortejos, solo con paso de mudá, etc.

Cada hermandad tiene su salida y su horario perfectamente coordinado durante toda nuestra Semana Santa, y este horario y días de salida deben de ser respetados, y cualquier otra salida no se ha de permitir al menos en esos días.

La peculiaridad y falta de regulación llevada al extremo en nuestra ciudad permiten estas estridentes situaciones, que deberían ser, de una vez y para siempre, evitadas, inicio de un camino de seriedad, respeto y formalidad.

Sucede otro tanto con las peculiaridades de otras hermandades que por estar distantes de la Mezquita Catedral, pretenden iniciar en ella, o finalizar en ella, esto es otra cosa que ha de ser regulada de una vez para siempre, las distancias limitan en la medida que limitan las posibilidades de realizar la estación de penitencia ante el Santísimo, si una hermandad no dispone de sede cercana, ni de costaleros suficientes, y esa hermandad no puede realizar su recorrido completo de ida y vuelta, es la hermandad la que por su propia limitación no debería de iniciar su salida hasta tener las posibilidades suficientes y resueltos estos problemas, que insisto solo son suyos.

Las hermandades que por sus pocos medios, por su corto guion, las que no alcance unos niveles mínimos tanto cuantitativos, así como artísticos, debería de estar regulado, con seriedad, todos y cada uno de los valores mínimos para poder entrar entre las que participan de las estaciones de penitencia de nuestra ciudad, independientemente de los intereses particulares o públicos empeñados en que las mismas salgan durante nuestra Semana Santa, evitando muchas de las cosas lamentables que todos hemos visto, y que todos hemos callado.

Esta es nuestra realidad, que todos vemos y callamos, pero que inunda nuestras calles, todos saben quienes son los que pueden solucionar estos flecos, que una vez cortados, haría más grande, más potente nuestra Semana Santa, y que ante la falta de regulación, de normalizar, de procedimental, todo dirigido para potenciar y hacerla más valiosa, potenciar el respeto a nuestros titulares, a nuestra ciudad y dejar una imagen de formalidad y seriedad a todos los que aman de verdad a nuestra ciudad y a nuestra Semana Santa.