Las maravillas de fuera de Sevilla que veremos en «In Nomine Dei»

El manto de la Virgen de los Dolores de Huelva, la caída delantera del palio de la Palma de Cádiz o el respiradero frontal de la Vera+Cruz de Puerto Real formarán parte de la muestra

La Exposición del Consejo de Hermandades y Cofradías «In Nomine Dei» se abrirá al público en pocos días. Este evento abarcará muchas piezas de los cortejos procesionales de Sevilla, pero también veremos algunas piezas de fuera de nuestras fronteras que también formaron parte de la Semana Santa sevillana.

Estás fantásticas obras que participarán en el evento son: el manto antiguo de salida de la Virgen del Valle, que actualmente pertenece a la Virgen de los Dolores de la Hermandad de la Oración en el Huerto de Huelva; las anterior bambalina frontal del paso de palio de la Virgen de los Ángeles -Hermandad de los Negritos- bordadas por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que ahora cobijan a la Virgen de las Penas de la Hermandad Gaditana de la Palma; y el respiradero delantero la Cofradía de la Vera+Cruz de Puerto Real (Cádiz), que antiguamente pertenecieron a San Esteban.

Manto de la Virgen de los Dolores. Foto: Hdad. De la Oración en el Huerto.

«In Nomine Dei» mostrará por tanto el manto con el que hace Estación de Penitencia la Virgen de los Dolores de la Cofradía de la Oración en el Huerto de Huelva. El manto procesional de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, que perteneció en su día la Virgen del Valle, es una obra insigne del bordado andaluz, de incalculable valor histórico y artístico. Fue realizado en 1905 por Patrocinio Vázquez, viuda de Real, con dibujos del escultor José Ordóñez, realizado en hojilla de plata sobre terciopelo de Lyón burdeos.

Desde su llegada a Huelva el año anterior, fue bautizado – en 1919- por el gracejo popular como “el manto de los fideos”, en alusión a sus delgados tallos en hojilla de plata. La prenda queda estructurada en dos partes, una soberbia y espectacular guardilla y el interior del manto en sí mismo. La pieza fue restaurada y pasada a nuevo terciopelo por el taller Sobrinos de Esperanza Elena Caro, en el año 1982, siendo el coste de aquella restauración superior a los tres millones de pesetas.

Bambalina delantera del palio de la Virgen de las Penas. Foto: Hdad. De la Palma.

Otra de las joyas que irán a la muestra sevillana será La bambalina frontal del paso de palio de María Santísima de las Penas de Cádiz. El paso de palio de la Virgen de las Penas de la Palma fue adquirido por la corporación viñera en septiembre de 1962 a la Hermandad de los Negritos de Sevilla para la salida procesional de 1963. La corporación gaditana envió posteriormente la pieza a los talleres de Piedad Muñoz de la localidad de Albaida del Aljarafe para someterlo a una intervención.

Elaborado en 1915 para la Virgen de los Ángeles, bordado en terciopelo azul, de original silueta y con sinuosas líneas en su parte superior, donde el bordador introduce también la malla con motivos de hojas de acanto y caracoles tanto en su techo como en sus caídas interiores y exteriores. Se trata de una obra con el sello inconfundible de Juan Manuel, calado en el centro de cada paño de las bambalinas que sobresalen o rebosan del plano del techo y rematan en conchas.

Este conjunto es un arquetipo de palio sevillano, pieza clave por lo novedoso e influyente para creaciones futuras, y que combina en las caídas del palio la malla y el terciopelo. Sintetiza lo mejor de su característica obra. Los flecos y las borlas están elaborados en madroños de madera forrada con hilos de oro. Su valor artístico le llevó a participar en la exposición “Pietas Populi. La Pasión según Cádiz”, que tuvo lugar en la Parroquia de Santa Cruz dentro de los actos programados por el Consejo de Hermandades con motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812.

Paso de palio de la Virgen de la Amargura. Foto: Hdad. De la Vera+Cruz.

Por último, la Hermandad de la Vera+Cruz de Puerto Real (Cádiz) ha acordado ceder el respiradero delantero del palio de Nuestra Señora de la Amargura, obra de Andrés Contreras en 1929.

La pieza perteneció a la Hermandad de San Esteban, que encargó al orfebre Andrés Contreras la realización del paso de palio en julio de 1928 y procesionó en Sevilla con estos respiraderos por primera vez en la Semana Santa de 1929 hasta que en 1964 fueron sustituidos. Los respiraderos se marcharon a Jerez de la Frontera, siendo adquiridos por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Exaltación y María Santísima de la Concepción Coronada procesionando estos desde la Semana Santa de 1966 hasta 1983, fecha en la cual son vendidos a la Hermandad de la Vera Cruz. Desde la Semana Santa de 1985 procesionan en Puerto Real.

La gran exposición cofrade reunirá estas dos genialidades junto a muchos otros enseres de las corporaciones sevillanas se celebrarán durante la Cuaresma y la Semana Santa en la sede de Cajasol en la Plaza de San Francisco.