Han sido meses de idas y venidas, de dimes y diretes que afectaban a dos cofradías de Córdoba: Agonía y Palmeras. El motivo ya lo saben, los primeros no podían salir de la Catedral y los segundos tenían que buscar otro enclave para encerrarse.
Con un ataque permanente (puede que interesado) desde ámbitos muy concretos de la red, se les cuestionó -y se les cuestiona- prácticamente todo. Hasta el punto de que en muchos aspectos y en algún que otro ámbito se las trató como hermandades de segunda.
Y es que, para no salir o recogerse en el propio templo, ambas corporaciones tienen sus motivos y, algunos de ellos, de bastante peso, como han explicado los representantes de ambas hermandades en sendas entrevistas en Cofrades 24/7.
Su versión queda clara, meridiana, diáfana. Pero hay un asunto más, un detalle. Y es que no deja de ser paradójico que más de uno y de dos critiquen la recogida de Palmeras en los Jardines del Obispo, cuando la Agrupación (o su Vocalía de Procesión) les ofreció una carpa en mitad de La Victoria. O que una hermandad se niegue a todo sistemáticamente, cuando ellos tuvieron por casa la Catedral doce añitos de nada.
Cuanto menos, resulta paradójico, por no utilizar otro término. Pero al menos ya se conocen todas las versiones.
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