A pulso aliviao, Opinión

Límite de nazarenos… ¿Opción o necesidad?

Sevilla ya está impregnada de azahar y la Cuaresma va cogiendo fondo, avanzando imparable hacia los días del Gozo, como exaltara el maestro Antonio Burgos.

Es bastante habitual que llegando este punto del calendario se intensifiquen los debates sobre temas trascendentales en nuestras cofradías, que curiosamente pasan a ser algo secundario y hasta inexistente cuando acaba la Semana Santa.

Uno de esos problemas que tras los días de la pasión quedan en papel mojado hasta la Cuaresma siguiente es el exceso de nazarenos en determinadas hermandades.

En esta cuestión hay que dividir en dos los temas a debatir: La reforma de la carrera oficial por un lado; y la necesidad o no de números clausus o limitaciones en el cortejo de nazarenos de cofradías como la Macarena, Esperanza de Triana, Gran Poder, San Bernardo o San Gonzalos, que son algunas de las que más hermanos saca a la calle en la Estación de Penitencia.

Hablaba en la primera de las cuestiones del tema de la modificación o no de la Carrera Oficial, lo cual nos sumerge en una especie de bucle que vuelve siempre al origen sin aportar ninguna solución de calado.

¿Qué quiere decir esto? Pues muy sencillo: La reforma de la carrera oficial es inviable para la mayoría de los cofrades de Sevilla, o al menos para el grueso de aquellos que tienen responsabilidades.

Y no es que hablemos de que no pueden llevar a cabo dichos cambios totalmente necesarios y inaplazables desde hace ya mucho tiempo, sino porque no quieren tocar nada del tablero de ajedrez que compone el itinerario de nuestra Semana Mayor.

Digo esto para los que pienses que el único problema de las procesiones de la Pasión de Cristo en Sevilla son los nazarenos, cosa que no puede ser menos cierta, pues son muchas las cuestiones a resolver para que todo funcione como la sede nuevamente, y gran parte pasa por esos cambios importantes en la Carrera Oficial.

Una vez matizado este punto, volvemos a la parte del hermano nazareno, ya que aquí también hay tela que cortar, a pesar de que los programas cofrades y las autoridades civiles y religiosas quieran parchear el asunto con soluciones de andar por casa.

Las hermandades y cofradías de Sevilla merecen que se les trate con seriedad, y los parches siempre son medidas chapucheras para solucionar cualquier diatriba.

Hay corporaciones, algunas de las cuales se han mencionado anteriormente, que tienen demasiados nazarenos por seguridad, tiempo y logística; y eso es una realidad y una dificultad para ellas y para el resto de hermandades.

Por tanto, si hay un exceso de nazarenos, no puede haber otro remedio, por mucho que duela, que reducir ese número de participantes en la Estación de Penitencia.

¿Eso implica cambiar la reglas para eliminar la obligación de salir de nazareno? Pues se hace.

¿Conlleva también una limitación en las personas que salen, con posibilidad de turnarse cada año? Se puede llevar a cabo sin problemas.

En definitiva, la disyuntiva de los nazarenos puede resolverse. Habrá daños colaterales, inevitablemente. Pero el futuro de la buena organización de nuestra Semana Santa bien merece ese sacrificio.