«Lo importante es que estemos todos». Es una frase que protagonizaba el final del vídeo conmemorativo de la fallida Semana de Pasión correspondiente al fatídico año 2020. Aquel cortometraje representaba la luz insertada en un trasfondo oscuro que nubló una Cuaresma que se presagiaba radiante y esbelta. Nos recordó el carácter terrenal del ser humano ante la posibilidad de sentirnos invencibles y ante la creencia de que el único enemigo de nuestra Semana Santa se mantenía encuadrado los pronósticos meteorológicos.
Y es que una némesis en forma de pandemia no solo nos privó de la ilusión que cada año mantiene en vilo al cofrade, sino también de la gente que no ha podido llegar a una nueva edición del tiempo cuaresmal, que parece fructificará en una renovada Semana Santa. Personas que hubieran soñado con volver a las calles de forma triunfal y victoriosa y que perdieron su vida en una de las épocas más complicadas que se recuerdan.
En ese sentido, los que, Dios mediante, lleguemos nos deberemos sentir privilegiados y pensar en aquellos que no lo consiguieron. Es por ello que esta Semana de Pasión será recordada en los tiempos venideros y nos servirá para rememorar el recuerdo de aquellos que tristemente sucumbieron en la lucha por alcanzar la ilusión de este tiempo de preparación.





