Los artistas también necesitan de Dios y de su Santísima Madre

Estos últimos días, hemos leído en la prensa una nueva polémica generada por una artista nacional en relación a la cartelería de su concierto en la bella ciudad de Toledo. Nada nuevo bajo el sol lo que hemos visto, ya que con frecuencia y cada vez más, vemos a diferentes artistas de diferentes ámbitos y campos, protagonizar situaciones incomodas y polémicas, al servirse de la fe católica para hacerse notar.

Y vaya que si se hizo notar, periódicos y televisiones dieron amplia cobertura de lo ocurrido con la retirada de este cartel de Zahara, en el cual, muchos apelaban a la libertad de expresión, mientras que otros apelaban a la empatía y al respeto hacia los creyentes.

El debate a dos bandas está servido, de eso no hay duda, dejando todo esto una reflexión en mi humilde persona y es que, los artistas también necesitan de Dios, de su Santísima Madre y de la fe católica para sus vidas. ¿En qué lugar ponen a Dios? Pues encontramos quien lo lleva tatuado, quien hace una oración antes de subirse al escenario o hacer una faena en el ruedo y luego están, quienes se sirven de la fe católica a conciencia para hacerse notar y que la gente hable de ellos.

Ya dice el refranero de manera irónica que “lo importante es que hablen de uno tanto para bien como para mal” y en estos casos, es lo que se busca. Lo fácil es buscar la polémica, saber dónde meter el dedo, no respetar los sentimientos religiosos…..lo fácil, es ver cómo podemos generar polémica y que hablen de nosotros haciéndonos notar y lo más triste de todo ello, es que se hace sabiendo perfectamente que estas acciones, generan daño a los creyentes.

Se ríen de los que creen en Dios, pero a la vez, de manera triste, vemos como estos artistas, también necesitan de Dios y de su Santísima Madre. ¿Qué necesitan de Dios? ¡Pero si esta gente no cree! Me dicen algunos cuando sale este tema. Yo creo que no creen, pues lo que sí está claro, es que necesitan de Dios y de su Santísima Madre para el espectáculo que generan. Saben perfectamente lo que significa la figura de María para la historia de la humanidad y para el pueblo de Dios y por ello, se sirven de manera ridícula de ello ¿Y esto, no es triste? ¿Acaso no es triste servirse de la Fe que reniegan para hacerse notar? Pues eso, que necesitan de Dios y de su Santísima Virgen.

Y claro, detrás de cada artista, están sus valedores, los cuales son todavía muchísimo más listos que los propios artistas y que en mitad del debate y en su libertad hacen su propio argumentario en defensa de no se sabe exactamente quién. Leía uno que decía algo así: que mal pensados que sois y que colmillo más retorcido ¿De verdad creéis que intentó con su cartel simular a la Virgen? ¡Pues claro que no! Estamos todos equivocados, esta Sra. realizó un cartel, imitando la postura de la iconografía mariana, con una simulación de corona, ojos maquillados como si hubiera estado llorando por la pena de su hijo, traje adamascado como buena monaguilla y su dosel a modo de cortina de salón como si estuviera delante de un altar de cultos así porque se le ocurrió, es casualidad………… ¡No me jodas! ¿Qué estamos equivocados? ¿Qué no fue intencionado? ¡Tururú con pedorreta chico! ¡A otro perro con ese hueso! ¡Estaba todo perfectamente calculado!

Y claro, piden la retirada del cartel que si no es lo que se pretendía, al menos era lo que se buscaba, servirse de la fe católica para hacer mucho ruido y mientras tanto, con la polémica encima de la mesa pues opiniones de todo tipo, llamando especialmente la atención, aquellos que apelan a la libertad de expresión, pero que no son capaces de respetar la liberta y creencias de los demás.

Particularmente, los tweet de pataleo de los cuatro pijoprogres de más país y la clasista izquierda, me dan igual exactamente igual, pero lo que no me da tanto, es que los artistas, se sirvan de mis creencias, para promocionar sus trabajos, pese a que en la oración de fieles en Misa, pidamos por los que no tienen trabajo y por el trabajo digno.

Todos queremos trabajar con dignidad, pero no a cualquier precio y mucho menos amparándose en no sé qué libertad, para faltar a los demás.