Con la distancia que otorga el tiempo transcurrido desde que concluyó la Semana Santa en la ciudad de San Rafael, es un momento adecuado para realizar un análisis sosegado acerca de algunos de los aspectos que configuran ese conglomerado de elementos que constituyen nuestra realidad cofrade. Es el caso de las cuadrillas costaleras cuyo trabajo, como todo en esta vida, está sometido a la apreciación subjetiva del espectador y que ha regalado momentos para el recuerdo, como ha deparado instantes para el olvido. Con el ánimo de destacar aquello que ha dejado un regusto dulce en el paladar, repasemos las que a nuestro juicio han sido las mejores cuadrillas de Córdoba, una ciudad en la que se ha demostrado que hay hermandades que saben lo que quieren con capataces que saben de lo que va esto y cómo hay que hacerlo.
Hoy nos detendremos en los cinco mejores misterios, siempre a nuestro juicio, ni mejor ni peor que el que pudiera derivar de cualquier otra opinión. Un capítulo que estaría encabezado por todo un clásico, una apuesta segura cada año. El paso de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que manda David Arce. Una cuadrilla que goza de un aplomo indiscutible y una calidad incuestionable, que se evidencia en cada uno de los rincones por los que despliega su buen hacer. Particularmente impresionante fue la revirá entre las calles Blanco y Belmonte y Barroso, todo un lujo para quienes tuvieron la fortuna de estar allí.
Magnífico nivel el demostrado igualmente por la cuadrilla que tiene el privilegio de llevar sobre sus hombros a Nuestro Padre Jesús del Perdón, el Rey de la Judería, que mandada por Luís Miguel Carrión «Curro», derramó su impecable capacidad por buena parte del recorrido desarrollado, incluso en los lugares dotados de una especial complejidad como la calle Manriquez. Excelente nivel igualmente el demostrado por la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús Humilde en su coronación de espinas, que de la mano de Juan Carlos Vidal, evidencia cada Lunes Santo un estilo muy definido y claro en consonancia con la distancia que tiene que recorrer y con una elegancia que viene siendo ya algo tradicional.
Avanza a pasos agigantados camino del éxito más rotundo, la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús Divino Salvador en su Prendimiento, cuyo capataz, Juan Horacio de la Rosa, ha sabido dotarla de la elegancia y la prestancia que en el pasado algunos echábamos en falta otorgándola de la categoría que merece una cofradía como la de María Auxiliadora. Finalmente, otra de las cuadrillas que ha dejado un regusto muy especial esta Semana Santa ha sido la del Señor Resucitado, dirigida por Juan Berrocal, otro clásico del mundo del martillo, cuya mano cada vez más se echa en falta en otros lares, que regaló momentos de gran espectacularidad camino de la Santa Iglesia Catedral y supo lidiar con gran solvencia con el problema técnico que hubo de soportar desde Cardenal González hasta Santa Marina. Mención especial merecen igualmente cuadrillas como las de Nuestro Padre Jesús de las Penas o la Sagrada Cena, pero hemos limitado a cinco nuestra lista de este año, aun a riesgo de pecar de injustos con otras grandes cuadrillas de misterio.
En suma, un ranking que podrá ser o no compartido por nuestros lectores y que deriva, como no podría ser de otro modo, de la visión particular y subjetiva de quienes escriben, como es lógico por otra parte. ¿Ustedes qué opinan?





