Los Crucifijos de las casacce, la tradición genovesa con vínculos con Cádiz, que se hará presenta en la procesión de Roma

La archiconocida presencia en la procesión que acogerá Roma en 2025 del Cristo de la Expiración, popularmente conocido como el Cachorro, y la Virgen de la Esperanza, de Sevilla y Málaga respectivamente, a la que se le sumó hace tan sólo unos días la de Jesús Nazareno de León, noticia que ha provocado la airada reacción y un manifiesto malestar en determinados sectores de la prensa local tradicional de la capital de Andalucía, que ha recibido con estupor la posibilidad de que el absoluto protagonismo de las dos imágenes andaluzas pueda quedar difuminado por la invitación formulada a la cofradía leonesa, mucho más si se reproducen más invitaciones y comienza a volatilizarse la exclusividad con la que algunos habían vivido todo este asunto ha puesto el foco en las otras imágenes que se darán cita en la ciudad eterna el próximo 17 de mayo.

Es el caso de la imagen de María Addolorata de la ciudad de Enna, en la isla de Sicilia, una escultura que recibe culto en su propia iglesia, un pequeño templo en la zona del mercado de San Antonio de esta ciudad que ronda los 30.000 habitantes. Su Hermandad, la más numerosa de Enna y fundada en 1875, procesiona cada Viernes Santo esta imagen, realizada en el siglo XVIII en papel maché por el escultor Luigi Felice. María Addolorata formará parte de la pre-procesión del 17 de mayo de 2025. María Addolorata o Virgen de los Dolores, es una escultura realizada en papel maché por el escultor dieciochesco local Luigi Felice.

Fue en torno a esta imagen, que ya contaba con significativa devoción en el entorno del mercado de San Antonio y tenía un templo dedicado, cuando se fundaría su Hermandad en 1875, que en 1882 fue agregada a la Orden Servita. En el año 2000, la Confraternita de María SS. Addolorata se hermanó con la cofradía sevillana de las Penas de San Vicente. Se trata de una dolorosa implorante que presenta por lo general sus cabellos sueltos. La mano derecha descansa sobre el vientre, mientras que la izquierda se eleva acompañando a la mirada elevada de la Virgen. Procesiona en un ‘fercolo’ o paso de templete, realizado en metal plateado en 1982, aunque cuenta con elementos de las andas anteriores. El palio o templete es de color negro en el exterior, tachonado de estrellas, y de raso azul en su interior. Es portado de forma exterior por sus hermanos revestidos, a través de dos varales o trabajaderas longitudinales.

También participarán en la procesión de Roma los conocidos como los Crucifijos de las casacce. La tradición de los Crucifijos es una expresión de religiosidad popular propia de la región de Liguria, al noroeste de Italia. Las cofradías (llamadas allí casacce), portan estas imágenes de Cristo en la Cruz en peregrinaciones y festividades religiosas. La celebración destaca por el vistoso exorno de las cruces y el esfuerzo de los cristezanti, que portan de manera solitaria, por turnos, la imagen del Crucificado. Será otra de las expresiones protagonistas de la pre-procesión. Propio de Génova y su entorno, las casacce (que es como se llaman en la región de Liguria a las cofradías) procesionan en determinadas fiestas del calendario religioso a sus Cristi: crucifijos de tamaño natural -o algo menores- que son portados por una única persona: el cristezante.

Existen varios cristezanti por cofradía, que se turnan en el difícil menester de llevar al Cristo erguido, en todo un alarde de equilibrio. Estos Crucifijos no serán los únicos elementos procesionales de estas casacce, que también suelen venerar grupos escultóricos relacionados con santos y advocaciones a las que están consagradas. Uno de los escultores más destacados de estos iconos será un genovés que guarda singular vinculación con el Cádiz dieciochesco: se trata de Anton María de Maragliano (1664-1739), autor de numerosas obras en el entorno gaditano. Los Crucifijos de las casacce destacan por su deslumbrante decoración. Cada cofradía se dedica a exornar las cantoneras de las cruces con vistosos remates labrados en hojas plateadas, con diseños a cada cuál más exótico y vibrante, que además aportan un peculiar sonido a causa de su cimbreo en el momento de ser portadas. Asimismo, las imágenes lucen vistosas potencias, aureolas y faldillas o paños de pureza con ricos materiales metálicos y textiles.