«Esta Ley de muerte no es más que la eliminación del que estorba, del oprimido, del débil, sobre todo de los pobres que son en definitiva, los más desprotegidos»
La Hermandad de los Dolores se ha sumado al rechazo público contra la recién aprobada Ley de Eutanasia realizado por diversas corporaciones y entidades del mundo cofrade, como las hermandades del Gran Poder y los Estudiantes en Sevilla o el Consejo de Hermandades de Jerez, a través de un rotundo comunicado emitido «como consecuencia de la terrible aprobación de la Eutanasia en el Congreso de los Diputados» ante la que la corporación de San Jacinto ha querido «manifestar nuestra más absoluta repulsa a la tramitación que se ha hecho con la Ley de la muerte». Una polémica Ley sobre la que ya se han pronunciado, de manera inequívoca, dos columnistas de Gente de Paz, en sus secciones A pulso aliviao y Miradas bajo el cubrerrostro, y ya les anticipo que no serán los últimos.

Así, la hermandad afirma que «Las Hermandades y Cofradías como entidades religiosas católicas debemos luchar por la vida por ser el bien más preciado que Dios nos ha dado, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural» y añade que «San Juan Pablo II nos decía: “NO TENGÁIS MIEDO”, y verdaderamente no podemos callar la tremenda manipulación que se hace con esta Ley , al querer apartar a los más débiles, que por enfermedad, edad o cualquier otra circunstancia se les excluye de la dignidad humana de la vida. Todas las personas tienen derecho a recibir los cuidados necesarios para poder vivir sin desear la muerte por sentir abandono, falta de cariño o los cuidados paliativos necesarios que alivien su sufrimiento».
«Se aplicará sobre inocentes que no tienen capacidad para decidir»
«Nuestra Hermandad -explica la corporación del Viernes Santo-, en sus 300 años de historia sabe bien lo que es el amor, cuidado y asistencia a los más desfavorecidos, y prueba de ello es que desde su origen está vinculada al Hospital de incurables que asistía la Orden Servita y que continúa hoy con la Residencia de ancianos que las Hermanas de la Consolación atienden y se desviven por las personas que allí residen».
Por ello, la hermandad denuncia «que esta Ley de muerte no es más que la eliminación del que estorba, del oprimido, del débil, sobre todo de los pobres que son en definitiva, los más desprotegidos. Pero además se trata la muerte como decisión progresista para evitar el sufrimiento, cuando también se aplicará sobre inocentes que no tienen capacidad para decidir».
«Levantamos la voz para pedir a las instituciones públicas que destinen las ayudas necesarias para el cuidado de la vida por medio del acompañamiento físico, psicológico y espiritual»
El comunicado emitido al efecto anima «a todos, hermanos en Cristo y María Stma., a que esta agresión a la dignidad de cada vida sea denunciada con todos los medios a nuestro alcance, somos muchos los que recibimos ofensas a nuestras creencias y calladamente las soportamos a diario; pero esta Ley es una clara aberración contra la dignidad humana». subraya, sin matices al tiempo que pone el énfasis en que «como fin primordial de cualquier Hermandad, que es la Caridad con los más necesitados, levantamos la voz para pedir a las instituciones públicas que destinen las ayudas necesarias para el cuidado de la vida por medio del acompañamiento físico, psicológico y espiritual» toda vez que «en estos momentos debemos reflexionar sobre el final de la vida y no actuar como falso buen samaritano queriendo aliviar el dolor con una compasión de muerte».
La nota concluye, tras citar a Benedicto XVI, que dice en la carta “Spe Salvi”, que “si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética del hombre, con el crecimiento interior, no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo”, pidiendo «a Nuestra Señora que como Madre del dolor alivie el sufrimiento de tantos hombres y llene de compasión el corazón de los legisladores para que eliminen la Ley de Eutanasia y suicidio asistido» y «al Señor de la Clemencia y de la Vida para que nos mantenga fuertes en el camino de defender la vida de toda persona hasta su muerte natural».





