No es la primera que la Hermandad de los Dolores reivindica la figura del nazareno, un elemento insustituible, esencia misma de la Semana Santa que jamás podría existir sin su existencia, en un momento en el que parece estar de moda formar parte de las cofradías desde cualquier otro ámbito, como costalero o músico, pero no vistiendo la túnica. Un problema que no sólo acucia a la ciudad de San Rafael pero que no parece suponer un problema en la ciudad de Sevilla de la que importamos tantos elementos insustanciales sin reparar en otros que deberían adquirir la categoría de fundamentales.
Y la ha hecho a través de unos versos del incomparable poeta cordobés Pablo García Baena, sobre una fotografía de Valentín Moyano. Un magnífico conjunto que ilustran el cartel que ha editado la servita Hermandad de los Dolores, bajo el emblema de La Autenticidad de ser Nazareno, conscientes de la trascendencia de esa necesaria introspección que permite vestir la túnica y encontrarse con Dios y con uno mismo, una experiencia inconporable de la que ningún cofrade debería jamás prescindir y a cuya potenciación se han unido en las últimas horas otras corporaciones cordobesas como la Agonía o la Sentencia.
Un cartel que muestra en primer plano a un nazareno de la corporación de San Jacinto, mientras que al fondo de la estampa se halla presidido por la Señora. Y cuya intencionalidad no es otra que hacer brotar el compromiso del cofrade a vestir la túnica. Todo ello, mediante el uso de una instantánea, obra de Valentín Moyano, que resulta enormemente sugestiva y que parece invitar a mirar el cortejo de la corporación del Viernes Santo desde el prisma de otro tiempo.





