Los hermanos de la Paz y Esperanza, reunidos en la Asamblea celebrada este domingo, en los salones parroquiales de San Miguel, han autorizado con su voto a la junta de gobierno de la corporación franciscana para que, a partir de la fecha de hoy, recaben presupuestos y proyectos con vistas a dotar a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, la dolorosa que tallase Juan Martínez Cerrillo de la corona que luzca con motivo de su Coronación Canónica, que se prevé tenga lugar en 2020. Una presea que se añadirá a las otras que forman parte del ajuar de la Reina de Capuchinos, entre las que destacan la corona de plata diseñada por Jesús de Julián y ejecutada por Emilio León, bendecida y estrenada en 2013 y la corona de plata sobredorada realizada por Manuel de los Ríos, que el 23 de enero del 77 fue impuesta en sus sienes por parte de Fray Santiago Díaz Valladares – por aquel entonces Guardián del Convento del Santo Ángel – en una jornada marcada por la masiva asistencia de devotos que quisieron arropar en tal ocasión a la Paloma de Capuchinos y que concluyó con la entrega a la hermandad, por parte de Fray Ricardo de Córdoba, del título de franciscana.Una determinación que supone un paso más en el ilusionante camino emprendido por la corporación franciscana que tuvo su episodio inmediatamente anterior el pasado 24 de enero en la Fundación Miguel Castillejo que fue testigo de la presentación oficial a los medios y a los hermanos de la corporación franciscana, del Logo y el Cartel de los actos pro-coronación de la Paloma de Capuchinos que desde hoy tiene un lema «Córdoba corona de la Paz», en un acto, en el que también se informó de la Obra Social concebida para este evento histórico para la corporación. que contó con la presencia de Rafael de Rueda y José Ignacio Aguilera Castelló, artífices respectivamente de ambos elementos, con la plana mayor de la Junta de Gobierno de la Corporación que preside Enrique Aguilar, y de un considerable número de hermanos a pesar de la hora elegida para el evento, las 19 horas en un día laborable, lo que no ha restado ni un ápice de solemnidad a un acto que se ha convertido en el pistoletazo de salida de un ilusionante camino que deberá culminar con la coronación canónica de la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo.Cabe recordar que el pasado 4 de septiembre, igualmente en el salón parroquial de San Miguel, los hermanos de la hermandad del Miércoles Santo fueron citados para dar su aprobación a la propuesta de la junta de gobierno de retomar los trámites que ya se iniciaron hace años, durante el mandato de Antonio Peligro, tras permanecer en el cajón del olvido durante todo este tiempo. Una asamblea en la que comenzaron a definirse múltiples aspectos esenciales para que la coronación llegue a buen puerto, entre los que destacan por encima del resto el formativo y el asistencial.En este sentido, la hermandad ha querido que la obra social sea uno de los pilares esenciales de la coronación desarrollando su obra social, su obra de caridad habitual con destino a entidades como Adevida, la Fundación Bangassou, el propio convento de Capuchinos, la Asociación contra el Cáncer. Pero además la corporación Capuchina realizará una gran obra social que repercuta en la Diócesis. Una gran obra social que consistirá en la recuperación del antiguo seminario de Ntra Sra de los Ángeles de Hornachuelos para la recuperación de jóvenes en riesgo exclusión social y que llevará por título «Paz y Esperanza para los jóvenes y su dignidad».





