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A paso mudá, Opinión

Los músicos también son personas

No todo va a ser bueno en las redes sociales, como es lógico. Hace unos días, una hermandad bien conocida por su afán por la música, publicó en una red social el repertorio que se interpretó en una de sus procesiones. Un recorrido que apenas llegaba (de forma oficial) a las cuatro horas y en el que la banda que la acompañaba, tuvo que interpretar casi medio centenar de marchas. No sólo medio centenar de marchas, sino que la mayoría iban enlazadas, casi sin dar al músico momentos para descansar.

Esto pude vivirlo en primera persona en el discurrir de la hermandad, en la que la banda enlazó cuatro marchas o cinco y el paso se bajó dos veces, una de ellas para un relevo de costaleros, con el tiempo que ello supone. Entonces, en ese momento ¿qué sentido tiene que haya música? ¿Qué sentido tiene que esté el paso bajado y la banda siga tocando? Vale que haya personas que digan que una banda está contratada para tocar, pero lo normal, lo lógico (salvo excepciones de algún momento en concreto) es que la música suena cuando el paso está andando, no cuando está arriado.

Los músicos también son personas, el labio, por mucho ensayo que haya, y más en septiembre, también se resiente, al igual que el cuello o la espalda del costalero. Por eso mismo, por mucho que pueda cobrar una formación musical, creo que hay que tener un poquito de sentido común y de empatía con los músicos. No es un radio-cassette lo que algunos pasos llevan detrás.

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