Córdoba, ⭐ Portada

Los soldados judíos de la Bondad de Córdoba estarán inspirados en tres vecinos ilustres de la Fuensanta

El archiconocido guitarrista Vicente Amigo, el cocinero Francisco García «Kisko» y el futbolista Juan Rafael Fuentes inspirarán a Antonio Bernal

La Pro Hermandad de la Bondad de Córdoba se encuentra en pleno proceso de enriquecimiento patrimonial, algo que, pese a su juventud, viene realizando de forma más que acertada. En este sentido, la corporación cordobesa nombraba al gremio de los artistas como hermanos honoríficos de la misma tras la gran «Subasta de Bondad», donde éstos jugaron un papel fundamental.

Una vinculación que será eterna, ya que la Bondad ha tomado la decisión de que los tres judíos que acompañarán a su titular cristífero sobre el paso de misterio estarán inspirados en tres vecinos ilustres del barrio de la Fuensanta relacionados con el arte en tres vertientes distintas, la música, el deporte y la cocina. En primer lugar, el archiconocido guitarrista Vicente Amigo. Por otro lado, Francisco García «Kisko», el reconocido cocinero. Finalmente, el futbolista Juan Rafael Fuentes, que ha llegado a jugar en primera división y también en Inglaterra. Así, los lazos que estrechan al gremio de los artistas y a la Pro Hermandad de la Bondad quedarán rubricados para la eternidad en las imágenes secundarias que acompañarán a la imagen cristífera, y que serán realizados por el imaginero cordobés Antonio Bernal.

Cabe recordar que el misterio representado se produce en el patio exterior de la casa del sumo sacerdote, Caifás. Jesús se encuentra en primer término, girando la cabeza hacia la izquierda, para mirar a San Pedro que lo busca arrepentido por su negación. Jesús muestra la mirada compasiva y misericordiosa que dirige a San Pedro pese al dolor que siente y muestra, con la lágrima que se derrama por su mejilla, su pesar por haberse visto traicionado por el discípulo al que confió su iglesia. San Pedro, lleno de arrepentimiento, se encuentra en primer término junto a Jesús de la Bondad, aproximándose a Él de forma desesperada, al haberse dado cuenta de la traición ya anunciada por su maestro buscando el perdón y la redención de su alma.

Un primer soldado judío, denominado Oron, que significa «luz y fuerza», se encuentra algo retirado de Jesús, portando la cuerda que apresa las manos del Señor y una antorcha para iluminar la zona del patio por donde transita el reo. Un segundo soldado judío, que responde al nombre de Levi, que significa «el que acompaña», se encuentra tras San Pedro, algo más retirado que el soldado anterior, y se abalanza sobre éste, al no saber por qué motivo se está acercando al reo, con intención de apartarlo de Él.

Un tercer soldado judío, llamado Roe, que significa «él ve», se encuentra sobre el escalón siendo parte de la escolta del reo. Se ha girado al ser llamado por la mujer del servicio y mantiene una conversación con ella. La última de las imágenes del misterio es la mujer acusadora, que se encuentra junto al pocito. Después de que San Pedro le negara ser seguidor de Jesús, ella no está tranquila y llama la atención de uno de los soldados que escoltan al Señor para transmitirle la sospecha de que a quien está señalando también se encontraba con Jesús entre sus discípulos.

El pozo que se encuentra en la trasera del paso cerrando la escena es uno de los elementos singulares del conjunto. Se trata de una reproducción del pocito que se cobija en el humilladero, uno de los símbolos más representativos del barrio de La Fuensanta desde que se construye en el siglo XV, para recoger las aguas de la Fuente Santa que emanaban en el lugar donde apareció la imagen de la copatrona de Córdoba. En la representación del misterio se incorpora el pozo singularizando el patio de Caifás con este elemento arquitectónico que cierra el conjunto incorporando de manera simbólica a todo el barrio, que acompañará metafóricamente a la cofradía camino del Templo Mayor de Córdoba cada Semana Santa. Finalmente, el gallo, que se encuentra sobre el pretil del pocito mirando hacia la trasera, es el símbolo universal de las negaciones de San Pedro y que pone el contrapunto simbólico a este magnífico misterio.

La escena representa el momento posterior al que San Pedro, que había seguido a Jesús hasta la casa de Caifás, niega hasta tres veces al Señor, y canta el gallo por segunda vez. En ese momento sale Jesús de ser juzgado por el sanedrín y cruzan la mirada. San Pedro, que recuerda como su maestro anunció que lo negaría, se acerca a Jesús para buscar su perdón antes de salir del patio llorando desconsoladamente.

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