Los “varones apostólicos”, imprescindibles en tiempos de pandemia

No todo va ser hablar de bandas y clausula covid, pues el mundo cofrade continúa su ritmo y lo verdadero y la esencia siempre prevalece sobre el resto. ¿Y qué es lo importante? Pues los cultos de las diferentes corporaciones tanto penitenciales como de gloria, que se están agrupando a los hermanos y devotos en torno al Santo Sacrificio de la Misa y sus titulares.

Muchas Cofradías y Hermandades, están celebrando de manera extraordinaria sus fiesta de estatutos en otra fecha diferente a la establecida en sus reglas y es que, cuando pasen las décadas, en los libros de actas y en los archivos quedará que en esta pandemia, no hubo procesiones, pero si cultos, que al fin y al cabo, es lo que salva más almas. Aparte de trasladar fechas en el calendario, las corporaciones continúan con sus cultos establecidos en estos meses y al igual que la sociedad, están adaptando los aforos y recintos a la normativa sanitaria que nos persigue.

Hasta ahora, para ayudar a que nuestras celebraciones fueran más solemnes y estuviera cuidado hasta el más mínimo detalle, las corporaciones, comunidades e instituciones, han contado con un grupo de hermanos o fieles, que tras reuniones preparatorias, han perfilado como debía de ser todo, con quien, donde y cuando.

Este grupo de personas reciben multitud de nombres en cada lugar: varones apostólicos, comando B, encargados de liturgia y protocolo o jefes de boliches. Lo de menos, es el nombre que se le da…lo importante es la brillante y coordinada labor que llevan a cabo para que todo sea para gloria de Dios.

Incluso hasta en ocasiones se bromea, que una celebración sin un comando B no tiene la solemnidad que debiera, aunque también es cierto que tenerlo no garantiza el éxito y buen hacer de la misma.

Este grupo de personas, que tienen como patrona a Santa Marta, ahora, en tiempos de pandemia son más necesarios que nunca para la celebración y buen desarrollo de los cultos. Las Cofradías y Hermandades, están entendiendo que debe de primar la seguridad y rigor en el transcurrir de los cultos, por ello, se están preparando a muchos servidores que controlan los accesos a los templos, que el aforo en los bancos y asientos se haga de manera seria y cubriendo las plazas reales, que todo el mundo guarde las distancia, que se utilicen los dispensadores de gel o que no se produzcan aglomeraciones en las capillas y camarines.

¡Si! Los comandos B son más necesarios que nunca y toda corporación debe de tener una, pues se deben de cuidar los cultos porque son para el Señor, cuidar a nuestros hermanos y sobre todo, cuando pase todo seguir con estos comandos que tanto bien hacen.

Tampoco lo tienen fácil estos barones, pues en multitud de ocasiones tienen que torear algún que otro toro difícil, como son esos hermanos fundadores (aunque la corporación tenca V siglos de antigüedad) que por sus narices se tienen que sentar en el primer banco a cualquier precio sin entender nada o el de esos hermanos de toda la vida que lo hacen todo difícil.

Seguro que a su cabeza vienen muchos ejemplos de los anteriores citados, pero en cualquiera de los casos, donde hay que centrarse es en entender que estas figuras son imprescindibles en tiempos de pandemia y que por lo tanto hay que ayudar y construir, tiendo como prioridad la ayuda a los demás.