A paso mudá, Opinión

Magna y su sinónimo de concierto andante

Ya hemos pasado, o al menos eso parece, lo peor del maldito virus que tanto nos ha influenciado en estos dos últimos años, en nuestras dos últimas semanas santas antes de la de 2022. Esta última Semana Santa, excepto algún día de lluvia puntual, hemos podido disfrutar de forma plena de las cofradías en nuestras calles. El incienso y el azahar, el son del tambor y la corneta, la llamá del capataz, el crujir de la trabajadera o el olor a cera quemá. Miles de vivencias nos hemos llevado, pero, ¿magnas a finales de año? Sí, eso parece, pero, con mucho dolor, no las llamemos magnas a secas.

Si de algo está sirviendo la red social del pajarito es para enterarnos cada noche de los rumores cofrades, y aprecio que siempre lo hacen desde el respeto, y es que llego a una conclusión: las magnas son para ir a escuchar las bandas. Sí, puede parecer doloroso decirlo porque el Señor es lo importante, pero creo que es así. He escuchado a amigos, conocidos y gente de los nuestros decir que van a X procesión porque va X banda, pues entonces, las magnas a celebrar no van a ser menos. Y entonces, es cuando el debate se abre. ¿La banda de siempre o la banda grande de renombre para la ocasión?

La última magna que recuerdo fue la de Córdoba, donde las imágenes de los Nazarenos de la provincia, la mayoría iban acompañados por sus fieles y sus formaciones musicales. No obstante, las de ciudad optaron por lo de siempre, por gastar miles y miles de euros que luego en Semana Santa no puede.(o no quieren gastarse). Pues eso es igual con toda celebración similar que se haga, ya que se está desvirtuando todo y haciendo cosas que dejan que pensar.

Los grandes serán aún más grandes; los medianos tendrán dificultades para crecer; los pequeños morirán. Todo esto, adaptable a cada ámbito de la Semana Santa.