La mano que da Paz al alma de Sevilla

El fin de semana ha sido extremadamente singular en un centros neurálgicos de la devoción popular de Sevilla, El Porvenir. Un barrio cuyos habitantes laten al son del amor que profesan por María Santísima en la que encuentran la Paz para sus males en la lucha cotidiana que a todos nos toca vencer.

La Virgen de la Paz, pureza incomparable, belleza inabarcable que consuela con su mera presencia, dando Paz al alma de una Sevilla más necesitada de Ella que nunca en la que algunos pretenden enfrentar a hermanos contra hermanos resucitando viejos odios que se creían olvidados, dulzura infinita y alivio para la desolación en la que se halla este valle de lágrimas. Siempre María, abrigo en el que protegerse de las procelosas aguas por las que la humanidad navega.

Frente a Ella, como siempre, ha estado nuestro compañero Benito Álvarez, para dejar testimonio de la luz infinita que emana de la divina grandeza y la humilde humanidad de la Madre de Dios, amiga, protectora y maestra, con esta impecable crónica gráfica.