Montoro se prepara para vivir este sábado, 27 de septiembre, una jornada de hondo calado religioso e histórico con la coronación canónica de la Virgen del Carmen, venerada titular de la hermandad radicada en la parroquia que lleva su nombre, anexa al antiguo convento carmelita de San Juan de la Cruz. La sagrada ceremonia estará presidida por el obispo de Córdoba, mons. Jesús Fernández, quien impondrá la presea a la imagen, signo visible de la devoción secular que el pueblo montoreño le ha profesado durante generaciones.
El traslado y el solemne pontifical
El programa comenzará a las 18:00 horas con el traslado de la Virgen desde la parroquia del Carmen hasta la Plaza de España, espacio elegido para la celebración del pontifical de coronación. La imagen recorrerá la Plaza del Charco y la calle Salazar, donde tendrá lugar una presentación en la residencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, prosiguiendo hasta la Plaza de España.
En este enclave se celebrará, a las 19:00 horas, el pontifical de coronación, que revestirá carácter multitudinario. La hermandad ha dispuesto que el traslado se lleve a cabo en silencio, subrayando así el clima de recogimiento y oración que enmarca la efeméride.
La procesión triunfal de coronación
Tras la eucaristía dará comienzo, a las 21:00 horas, la procesión triunfal de coronación, concebida en dos etapas. En primer lugar, se recorrerá el itinerario oficial, transitando por la Plaza de España, la calle Manuel Criado Hoyo, la calle Antonio Garjio, la calle Luis Siles y la Plaza de Jesús, donde tendrá lugar la presentación ante la parroquia de San Bartolomé. Posteriormente, continuará por la calle Corredera, la Plaza de las Hijas de la Caridad y la Plaza del Charco.
La segunda fase llevará a la Virgen por la feligresía, adentrándose en la calle El Santo y la Plazoleta de San Sebastián, donde se celebrará la presentación en la iglesia auxiliar de San Sebastián. Desde allí continuará por la calle Cervantes, la calle Juan Luis Carpintero, la calle San Francisco Solano, la calle Moreda, la calle Bartolomé Blanco Romero y la calle Antonio Enrique Gómez, hasta desembocar de nuevo en la Plaza del Charco y retornar finalmente a la parroquia del Carmen.
Durante la procesión, la Asociación Músico Cultural “Juan Mohedo” será la encargada de aportar el acompañamiento musical, dotando de sonoridad solemne al recorrido.
Génesis y evolución de la devoción carmelitana en Montoro
El vínculo de Montoro con la espiritualidad carmelitana hunde sus raíces en los albores del siglo XVII, cuando los carmelitas descalzos de Bujalance comenzaron a predicar con insistencia en la villa. En 1626, gracias a la labor de fray Álvaro de San Alberto, se constituyó una cofradía dedicada a la Virgen del Carmen, cuyas reglas fueron aprobadas por el obispo Cristóbal de Lobera.
La pujanza demográfica y económica de Montoro durante los siglos XVI y XVII atrajo el interés de diversas órdenes —trinitarios calzados y franciscanos— que se vieron con frecuencia en conflicto con el clero local, reticente a la proliferación conventual por temor a ver mermados sus ingresos. En este contexto, los carmelitas descalzos insistieron en fundar un convento, objetivo alcanzado tras superar prolongadas resistencias.
El 10 de diciembre de 1688, el cardenal Luis Fernández de Córdoba y Salazar, gran devoto de Santa Teresa, concedió licencia para erigir el convento carmelita. Se eligió un solar en la Plaza del Charco, donde existía un mesón provisto de pozos que garantizarían el abastecimiento de agua. Tras el derribo del edificio preexistente, se colocó la primera piedra el 25 de abril de 1689, concluyéndose las obras hacia 1770 tras diversas fases constructivas.
En el altar mayor del nuevo templo se instaló una talla procedente del Colegio del Santo Ángel de Sevilla, si bien la devoción se volcó pronto en una imagen de vestir realizada durante el priorato de fray Diego de San Pedro (1760-1763). En palabras de las crónicas conventuales: “Este Padre Prior acabó su oficio el día 8 de mayo de mil setecientos sesenta y tres y aumentó en este convento una imagen de Nuestra Madre y Señora del Carmen de candelero y su vestido correspondiente para el día de su fiesta”. Desde entonces, la imagen ha presidido los cultos y procesiones que mantienen viva la tradición carmelitana en Montoro.
Vicisitudes y continuidad devocional
No obstante, a pesar de la firme devoción popular, no existen referencias a una cofradía en la segunda mitad del siglo XVIII ni a lo largo del siglo XIX. Durante las exclaustraciones de 1810 y 1835, los carmelitas mantuvieron en la villa el “Colegio de los frailes”, donde continuaron difundiendo la espiritualidad carmelitana hasta 1954, fecha de su marcha definitiva.
En el siglo XX, salvo la interrupción ocasionada por la Guerra Civil, la festividad de la Virgen del Carmen siguió celebrándose con gran arraigo. La renovación de la devoción se consolidó en la década de 1970, cuando un grupo de jóvenes, alentados por Fernando Zorro Aparicio y el párroco Antonio Aguilar de la Fuente, reimpulsó la procesión de la Virgen en unas sencillas parihuelas.
Fruto de aquel fervor, en 1984 se constituyó una Junta de Costaleros, germen de la refundación oficial de la hermandad en 1989, que ha seguido velando por el culto y la veneración a la Virgen del Carmen.
Una coronación como culmen de siglos de fervor
La inminente coronación canónica no solo constituye un reconocimiento oficial de la Iglesia a la Virgen del Carmen de Montoro, sino que se erige como culminación de una trayectoria devocional que atraviesa cuatro siglos de historia. La villa se prepara, por tanto, para conmemorar uno de los hitos más relevantes de su patrimonio espiritual, uniendo fe, tradición y memoria colectiva en torno a su patrona carmelitana.
Montoro, a través de esta coronación, graba una página imborrable en la historia de su religiosidad popular.





